Regresar al  índice

 

 

8. El Bhagavad Gita

 

 

Uno de los libros sagrados más significativos e interesantes de la literatura India es el Bhagavad Gita, que significa el "Cántico Celestial". Es una parte del inmortal clásico llamado el Mahabharata, comprende las instrucciones dadas por el Señor Krishna a su amigo y discípulo favorito, Arjuna, en el campo de batalla. La verdad es que el Gita, originalmente, no formaba parte de esa gran épica, sino que fue escrito mucho más tarde por un gran Rishi llamado Vyas. De ahí que las enseñanzas del Gita no se originaran con Krishna, ni vinieran de él en absoluto, sino del Rishi, a quien debe concederse todo honor por esas eminentes enseñanzas.


Voy a transcribir algunas citas del Gita, como una concesión especial. Este "Cántico Celestial" es tan altamente admirado por tanta gente, tanto de oriente como de occidente, que parece apropiado reproducir aquí algunas de sus partes. Aún más, expone uno de los más claros y explícitos conceptos que existan respecto a la preparación mental para el Sendero de los Maestros. Ningún sincero estudiante del Sendero puede dejar de beneficiarse con estos extractos del Gita. Son de interés universal; no marcan el Sendero de los Maestros, pero indican la preparación mental para ese Sendero.


Aquéllos que consideran la ética como lo principal en religión, encontrarán en el Gita una de las normas de ética más elevadas que se hayan escrito. Si el moralista aceptara el Gita como norma, nunca necesitaría ningún otro libro para guiarle por el camino de la rectitud moral. Si toda la sociedad humana adoptara el Gita como libro de texto de ética, resultaría la reconstrucción más revolucionaria y bienhechora que nunca hubiera conocido el mundo.


El Gita eleva al estudiante hasta la puerta misma del Sendero de los Maestros. Lo único que le hace falta es un Maestro vivo que le abra las puertas y que entre con el estudiante. Pero ahí está toda la diferencia entre el éxito y el fracaso. No importa lo perfecta que sea tu preparación. No importa que hayas memorizado todo el Gita, la Biblia, el Corán y todos los preceptos morales de miles de sabios. Si todavía no tienes los medios para entrar efectivamente en el Reino de los Cielos dentro de tí mismo, tu preparación es inútil, excepto para proporcionarte mejor sitio en la siguiente vida y un poco de paz en ésta. Recuerda siempre que vivir rectamente aquí no es lo más importante, sino entrar de hecho en ese reino que existe en el interior. Las doctrinas y las teorías no servirán de ayuda. Por sí solo, el proceso purificador a que se llega con una vida de rectitud nunca te abrirá la puerta a esos mundos interiores. Solamente el Maestro tiene la llave de esa puerta. Nunca puede hacerse ese viaje ascendente, si no es con ayuda de un Maestro vivo. Si se limpia un recipiente de barro es solo para llenarlo de elixir. Unicamente el Maestro vivo puede llenar el recipiente con agua de vida.


Los siguientes extractos son algunas de las partes más brillantes del Gita.
 

 

 

 

 

 

9. Citas del Gita

 

 

El sabio no se aflije ni por los que mueren ni por los que viven. (II:11)


Los contactos de la materia, Oh hijo de Kunti, que dan
calor y frío, placer y dolor, vienen y se van; no son
permanentes. Sopórtalos valientemente.(II:14)


El que mora dentro del cuerpo es siempre invulnerable, Oh
Bharata; por lo tanto, no debes afligirte por ninguna
criatura. (II:30)

 

 

Puesto que el hombre verdadero no puede ser dañado ni en la vida ni en la muerte, no hay razón para preocuparse por lo que pueda acontecerle a nadie.


Tomando por igual tanto el placer como el dolor, la
ganancia y la pérdida, la victoria y la derrota, apréstate a
la batalla. (II:30)


Los Vedas tratan de los tres "Gunas" (atributos). Elévate
por encima de esos atributos, Oh Arjuna; más allá de los
pares de opuestos, mantente siempre inmutable en la
pureza; indiferente a las posesiones, lleno del Ser (del Ser
Supremo). (II:45)


Debes ocuparte solamente de la acción, nunca de sus frutos.
No dejes que el fruto de cualquier acción sea tu motivo, ni
te apegues tampoco a la inacción. (II:47)


Lleva a cabo tus acciones, Oh Dhananjaya, morando en
unión con lo divino, renunciando a los apegos y
conservando el equilibrio, tanto en el éxito como en el
fracaso. El equilibrio se llama yoga. (II:48)


Más abajo del yoga de la discriminación (viveka) está el de
la acción, Oh Dhananjaya. Refúgiate en la razón pura
(buddhi). Únete a la razón pura. Dan lástima quienes
trabajan por los frutos. (II:49)


Aquí se abandonan tanto las buenas como las malas
acciones; por lo tanto, apégate al yoga. Yoga es habilidad
en acción. (II:50)


Los sabios se unen a la razón pura. Renuncian al fruto que

la acción pueda producir y, liberados de las ataduras del

nacimiento, van hasta la sede de la bienaventuranza.
(II:51)


Cuando la mente, descarriada por las escrituras, (por leer
demasiados libros), se detenga inmóvil, fija en la

contemplación (samadhi), entonces llegarás a alcanzar el

yoga (unión con el Supremo). (II:53)
 

 

Cuando un hombre abandona, Oh Partha, todos los deseos

de su corazón, (literalmente MANAS, mente), y se sostiene

en el Ser (Supremo), por medio de ese Ser, se dice que es

de mente estable (pravna). Aquél cuya mente está libre de

ansiedad en medio del dolor, indiferente entre los placeres,

desprendido de las pasiones, la ira y el miedo (los cinco

enemigos del hombre), se llama sabio (muni, el que

practica el voto de silencio) de mente estable. (II:55,56)


De aquél que no tiene apego a nada, ni le importa lo que

pase, bueno o malo, a quien nada le gusta ni le disgusta, se

dice que su entendimiento está bien reposado. (II:57)


Sería bueno recordar que esto no implica una indiferencia insensible hacia todas las cosas. Es algo inmensamente más elevado que eso. Significa un alma serenamente desligada del amor a las cosas materiales y de todo lo concerniente a ellas. El estudiante adquiere esa actitud porque su amor está centrado en lo que se halla por encima de todas las cosas que perecen.


Al dejarse llevar el hombre por su fantasía sobre los objetos
de los sentidos, concibe un apego hacia ellos. Del apego
surge el deseo; del deseo brota la ira (krodh). A la ira sigue
la ilusión; a la ilusión el desconcierto de la memoria; a una
memoria confusa, la destrucción de la razón (buddhi,
discriminación, habilidad para razonar). Al perder la razón,
perece. (II:62,63)


He aquí un maravilloso análisis del camino de descenso, descrito paso a paso.


No obstante, el yo disciplinado, moviéndose entre los

objetos de los sentidos, libres éstos, de toda atracción y

repulsión (interesándose únicamente como espectador en un

show pasajero) dominado por el Ser Supremo, va hacia la

paz. (ése es el sendero del yogui verdadero, en tan hermoso

contraste con el sendero del descenso, el de la

autocomplacencia). De esa paz proviene la extinción de
toda pena, porque en aquél cuyo corazón es pacífico la
razón logra pronto el equilibrio. (II:64,65)


Los sentidos erráticos ante los que cede la mente,
ahuyentan la comprensión, igual que el temporal empuja y
desvía las naves sobre las aguas. (II:67)


Aquél en quien desembocan los deseos como desembocan
los ríos en el océano, que está lleno de agua pero
permanece inmóvil, ha alcanzado la paz. (II:70)


Permanece inmóvil justamente porque está lleno de agua. Similarmente, no se puede perturbar a un hombre que está lleno de la Corriente de la Vida.


Éste es el estado eterno, Oh hijo de Prith. Habiéndolo

alcanzado, nadie se descarría (es decir, todo conocimiento

se clarifica). Quienquiera que, a la hora de la muerte, se

encuentre ahí establecido, va al Nirvana de lo Eterno.
(II:72)


Esto es cierto sólo para aquéllos que, con la ayuda del Maestro, han conquistado, primero, los mundos inferiores y luego los superiores.


En este mundo hay un doble sendero: el del yoga del
conocimiento y el del yoga de la acción. (III:3)


Esto llama de nuevo la atención sobre el Gian-Marga de los pundits y el Dharma-Marga, destacado tan persistentemente por ciertas escuelas de pensamiento, tanto de oriente como de occidente: el camino de las buenas acciones. Pero esto deja fuera el tercer camino, enseñado con énfasis por los Maestros. Deja de llamar la atención sobre el Sendero Supremo, el del Surat Shabd Marga. En el Gita se hace referencia por doquier al Bhakti Marga, que es el Sendero de la Devoción.


Equilibrado en el placer y en el dolor, seguro de sí mismo;

para quien un puñado de tierra, una roca o el oro son

iguales, lo mismo que lo amado y lo no amado; firme,
igual en la alabanza y el honor que en la ignominia, para el
amigo que para el enemigo: se dice que ha trascendido las
cualidades (Gunas). (XIV:24,25)


Aquél que no perturba y que no puede ser perturbado por
los demás, que está libre del goce (libre del alboroto de los
placeres corrientes), de la ira, el miedo y la ansiedad, es mi
amado. El que no depende de nada, que es puro y activo,
al que no le importa si llega el bien o el mal y que nunca
se vuelve miserable; que ha renunciado a toda promoción
personal, es mi amado Bhakta. El hombre no consigue

liberarse de la acción (karma) absteniéndose de actuar, ni se
eleva a la perfección mediante la renunciación. Ni nadie
puede quedarse completamente inactivo por un solo
instante. Porque todos son irremediablemente conducidos a
la acción por los atributos (gunas) nacidos de la Naturaleza
(prakriti, que significa materia, de la cual evolucionó toda
la creación). (XII:15-16;III:4-5)


El que controla los sentidos con la mente, Oh Arjuna, sin
interesar los órganos de los sentidos, ejecuta realmente el
yoga. Es digno. (III:7)


Todavía persiste como un hecho en la historia que ningún hombre haya controlado sus órganos de los sentidos únicamente con el poder de su propia mente, simplemente queriéndolo. Por la fuerza de la voluntad pueden mantenerse controlados los impulsos, seguir o no seguir los deseos. Pero si se quieren superar completamente los impulsos y los deseos, tiene que encontrarse alguna otra cosa que le agrade más a la mente. Nunca puede lograrse simplemente con la negación. Esta suprema carencia la resuelve únicamente la melodía celestial, el Bani, esto es, la Corriente Audible de la Vida, y sólo se encuentra en el Sendero de los Maestros.


Es el deseo, la furia engendrada por la guna del

movimiento (rajas), que todo lo consume, que todo lo

contamina: sabed que es nuestro peor enemigo aquí, en la

tierra. La llama es envuelta por el humo, el espejo por el

polvo, el embrión por el amnión. De igual manera, también

éste (el mundo entero) es envuelto por aquél, (el remolino

del movimiento engendrando el deseo). La sabiduría está

envuelta por este enemigo permanente de los sabios, en

forma de deseo, que es tan inestable como una llama.
(III:37,39)


Así, considerándole más grande que la razón (buddhi),

restringido el yo por el YO, Oh poderoso guerrero, mata

al enemigo en forma de deseo, tan difícil de vencer. (III:43)


Yo declaré a Vivasvan este yoga imperecedero; Vivasvan

se lo enseñó a Manu (un sabio prehistórico rishi); Manu se

lo contó a Ikshvaku. Pasando así de uno a otro, lo

conocieron los reyes sabios. De este modo, el yoga decayó

en el mundo, Oh Parantapa, por el gran influjo del tiempo. (IV: 1-2)


Y así es hoy. ¿Quién sino un verdadero Maestro tiene conocimiento del yoga que conduce a las alturas de los logros espirituales?


Este mismo antiguo yoga te ha sido manifestado hoy por mí
porque, Oh Arjuna, eres mi devoto y mi amigo. Este es el
secreto supremo. (IV:3)


Y sin embargo este secreto supremo no ofrece más que una buena preparación para el verdadero yoga de los Santos.


Yo vengo siempre que hay una decadencia de la justicia
(dharma), Oh Bharata, y una exaltación de la maldad
(adharma). Yo renazco de época en época para proteger a
los buenos, para destruir a los que practican el mal, para
establecer firmemente la justicia. (IV:7-8)


No puede haber nada más definitivo que las propias palabras de Krishna con respecto a su misión en el mundo. Los Santos, por el contrario, vienen a liberar a los hombres de la esclavitud de este mundo, no a mejorar el mundo mismo. Como puede verse, hay una enorme diferencia entre sus misiones. El deber del Poder Negativo es conservar este mundo en buenas condiciones de vida. Aunque bastante malo en su mejor opción, no debe permitirse que llegue a ser demasiado malo. Los Santos a menudo comparan las dos misiones: una, la del Poder Negativo y, la otra, la del Poder Positivo, representada por los Santos, refiriéndose a una gran prisión. Puede ser que los prisioneros necesiten toda clase de cosas para hacer sus vidas más soportables. Llega un hombre caritativo y les ofrece mejor comida y mejores ropas. Otro mejora las condiciones sanitarias. Pero los pobres diablos están todavía en prisión. Finalmente, viene otro hombre con un poder del gobernador y abre las puertas de la entrada de par en par y les dice a todos que están libres. ¿Quién es el verdadero amigo de los prisioneros? El Maestro es el gran libertador, mientras que los agentes del otro Poder buscan solamente aminorar las malas condiciones de vida de la prisión, pero no hacen nada para liberar a los prisioneros mismos.


Estudia cuidadosamente las propias palabras de Krishna a propósito de su misión. Tienen una autoridad que nadie puede poner en duda. Dice que viene no solo a restablecer la justicia, sino también a destruir a los que hacen el mal. Los Maestros redimen a los malhechores, nunca los destruyen. Si el estudiante no está suficientemente alerta, escapará a su atención el verdadero significado de este pasaje del Gita. Krishna viene de tiempo en tiempo a establecer la justicia y a destruir a los malhechores, pero los grandes Maestros no vienen a destruir, sino a salvar a los pecadores. Jesús dijo: "El hijo del hombre no viene a destruir la vida de los hombres, sino a salvarlos". (Lucas 9:56)


Los Santos recogen a las almas desoladas, hambrientas y cansadas y, con ayuda del Shabd, las libran de la esclavitud del mundo y las llevan de nuevo a su hogar. Y eso constituye la diferencia esencial entre la labor de los Maestros verdaderos y la de los Poderes que encarnan para restaurar el balance en el mundo.
 

 

 

 

 

 

10. El Yoga Del Gita

 

 

Hablando de un método de yoga o meditación, dice Krishna:


El yogui se ocupará constantemente del yoga, quedándose
en un lugar secreto, con el pensamiento y el yo
subyugados, libre de esperanza y ambición. Dispondrá un
asiento apropiado en un lugar limpio, ni muy alto ni muy
bajo, hecho de tela, cuero de antílope negro y paja de
Kusha, uno sobre el otro; tras conseguir que la mente
(Manas) SE CONCENTRE con el pensamiento y someter
las funciones de los sentidos, firme en su asiento, debe
practicar el yoga para la purificación del ser. Manteniendo
el cuerpo, la cabeza y el cuello erguidos, firmemente
inmóvil, mirando fijamente la punta de la nariz, mirando
sin ver; el yo sereno, sin miedo, fiel al voto de
Brahmacharya (guardando el voto de continencia, de
celibato), la mente controlada, pensando en Mí, en
armonía, se sentará anhelándome". (Gita VI:10-14).


Aquí está el método secreto del Krishna Yoga. Si añadimos a ese método la vieja costumbre de repetir la palabra sagrada OM, se tendrá casi todo lo que los yoguis antiguos o modernos han empleado en sus meditaciones. En efecto, Krishna dice:


Aquél que siga adelante recitando Aum, el monosílabo
eterno, pensando en mí, abandonando el cuerpo, camina
sobre el más alto sendero. (Gita VII:13)


Fuera de este método, no hay ningún otro sistema de yoga que tenga mayor importancia, exceptuando a Patanjali. Aun éste es apenas mejor que el método del Gita.


Ahora bien, si el estudiante emprende sus prácticas sobre esta base, alcanzará con seguridad algunos resultados. Si tiene la suficiente suerte como para escapar a los riesgos que frecuentemente acompañan a dichas prácticas, conseguirá alguna luz y aumentará sus poderes. Ganará cierto grado de serenidad mental y aumentará su alegría de vivir. Pronto estará seguro de que se halla en el camino correcto que conduce a una plena realización. Se sentirá estimulado a generar más amor y caridad para con todos. En otras palabras, se convertirá en un ciudadano mejor y más útil, mientras una serena esperanza llenará su corazón al acercarse el ocaso de su vida. Al mismo tiempo, se habrá ganado una larga y tranquila estancia temporal en los cielos astrales, pero finalmente tendrá que volver a renacer en las regiones de la materia. En resumen, ese estudiante llegará a ser un verdadero yogui, con el entendimiento y los poderes de éste. Y no dejaremos de poner énfasis en que no se trata de un logro pequeño, pero también debemos recordar que un yogui que no ha ido más allá de Brahm Lok no es un Maestro ni un Santo. Ésta es una distinción muy importante, que debe tenerse en cuenta cuando se estudia este Sendero.


Hay un camino más que acecha en el camino del yogui. Puede descarriarse al creer que ya ha llegado a lo más alto del sendero espiritual, que ha alcanzado ya las regiones de la inmortalidad, más allá del juego de nacimientos y muertes, más allá de la fatal rueda de los "ochenta y cuatro". Muchas almas nobles lo han creído así y no descubrieron su equivocación hasta que ya era demasiado tarde. Algunas no han descubierto todavía ese error. Puede que, después de miles o hasta millones de años, se encuentren de pronto con que deben regresar al escenario de sus antiguos conflictos. Es algo parecido a un hombre que ha ganado una suma de dinero y se marcha a gastarlo a un país extranjero. Puede que viva allí muchos años, gozando de todo lo que el país le puede proporcionar, pero, cuando se le acaba el capital, se ve obligado a regresar de nuevo. Así es como opera la ley del karma en los planos astral y causal. Allí no hay auténtica inmortalidad.


Ningún alma ha logrado todavía escapar de las regiones de la mente y la materia únicamente por medio del método del Gita. Esa escapatoria no puede efectuarse nunca por ninguno de los medios que están al alcance del hombre, como no sea un Maestro verdadero. Millones de almas nobles se elevan hasta los hermosos planos de los dos mundos de luz y allí experimentan períodos prolongados de descanso y gozo por el buen karma conseguido. Todo es un hábil programa del Poder Negativo. Incluso el mismo Gita dice que para ese yogui no hay más renacimientos ni muertes. Muchos han trabajado con esta ilusión. Es una lástima. Este sistema está tan astutamente arreglado que les conduce a la creencia de que han encontrado el camino perfecto, mientras que el Poder Negativo los tiene todavía prisioneros dentro de su imperio.


El sendero del yogui puede ser recomendable mientras no haya otro mejor a la vista; pero el Sendero de los Maestros es infinitamente superior. Es el único que conduce a la liberación completa y a la inmortalidad absoluta. Todo aquél que quiera escapar en todo tiempo y eternamente de la rueda de nacimiento y muerte, de este eterno ciclo del ir y venir, debe buscar un Maestro vivo e inscribirse con él en el Sendero del SURAT SHABD YOGA. No hay necesidad de ponerse en contra del destino porque no haya otra fórmula. ¿Por qué desear otra distinta? El Creador ha establecido un Camino Real hacia las regiones supremas. ¿No es eso suficiente? Sólo en el Sendero de los Santos puede o ha podido elevarse cualquier persona a regiones situadas más allá del juego del karma, más allá de la atracción descendente de la mente y de Maya.


La duración de la vida en el plano de Brahm es muy larga, ciertamente. A menudo dura miles y millones de años, pero los Santos están familiarizados con regiones más lejanas y por encima de las más altas regiones conocidas por los antiguos yoguis o rishis. Aun más, la región de Brahm llegará a su fin tarde o temprano, cuando tenga lugar la disolución periódica. Esto lo enseñan tanto los Vedas como el Gita y lo repiten los Upanishads. Si la región misma está destinada a desaparecer, ¿cómo podrían gozar de inmortalidad sus habitantes? No hay inmortalidad asegurada sino hasta que el alma alcanza las regiones del espíritu puro, mucho más allá de todo lo material. Solamente entonces está el alma por encima de las complicaciones de la mente y fuera del alcance del karma, más allá de toda disolución o gran disolución.


Veamos ahora las instrucciones finales de Krishna a su discípulo, especialmente a su amado Bhakta, Arjuna. Ésta es su Palabra, la suprema palabra del Gita.


Se llama Mahavakya, la nota que corona a la gran escala de la "Canción Celestial" y es ésta:


Con el Señor en tu corazón, con todo tu ser, con toda su

Gracia, alcanzarás la paz suprema y el estado eterno. Así

te he expuesto un conocimiento más secreto que aquel que

está escondido. Aun más, oye el máximo secreto, la

palabra suprema (Mahavakya) que te manifestaré.

Conviértete en mi mente. (Compare el lector: "Que esta

mente sea en vosotros", que también proponía Jesucristo).

Préstame devoción, realiza sacrificios en mi honor y

adórame. Vendrás a mí infaliblemente, porque eres amado

por mí. Abandonando toda ley de conducta, busca refugio

sólo en mí; yo te liberaré de todo pecado. No te acongojes. (XVIII:62,66)


Al terminar esta sección sobre el Gita debemos añadir una advertencia que se formula en muchas partes de este libro, pero que nunca será excesiva. No os imaginéis que podéis llegar a ser aceptados como discípulos de Krishna, de Buda o de Jesús, leyendo instrucciones en un libro o rezándoles oraciones con vuestra imaginación. No puede hacerse nunca. Sus mensajes fueron expresados a sus propios discípulos.


La Verdad, en sí misma, puede ser universal, pero un Maestro espiritual puede hacer aquí las funciones de Maestro solamente durante el tiempo en que viva en su cuerpo físico. ¿Cómo lo sabemos? Porque todos los Maestros lo dicen; además, las mismas razones que le impulsaron a tomar un cuerpo humano sugieren, en primer lugar, que la labor que tenía que llevar a cabo sólo podría realizarse en un cuerpo humano. Si fuera de otro modo, no hubiera tenido entonces ninguna necesidad de venir en forma corporal. Y ello, no porque el Maestro sea limitado, sino porque el discípulo es limitado. No puede recibir ayuda de un Maestro que ya murió. Tratar de que un Santo ya desaparecido sea ahora nuestro propio Maestro es sólo abrazarse a una apreciada ilusión. No hay liberación espiritual sin el contacto consciente con el Shabd Dhun y no hay manera posible de conseguirlo sin un Sat Guru vivo. Como se verá en otro capítulo de este libro (Once:9), los tres eslabones de la cadena de oro son absolutamente inseparables. Éstos son: Sat Guru, Shabd Dhun y Jivan Mukti: El Maestro, la Corriente Audible de la Vida y la salvación durante esta vida. Si quieres la salvación, debes conseguir primero las otras dos. No hay otra manera.


Cuando Krishna le dijo a Arjuna esas encantadoras palabras, prometiéndole "vendrás a mí infaliblemente", se referían sólo a Arjuna o a cualquiera otro de sus amados discípulos, no a la masa en general ni al tiempo futuro, cuando alguien se imaginara que era discípulo de Krishna. Y lo mismo se aplica a todos los Maestros del pasado, a los demás libros sagrados y al resto de las religiones. En cada uno de los casos es necesario el Maestro vivo, si es que queremos pasar el umbral del Reino de los Cielos, más allá de las puertas de lo material. Todo estudiante que ha ido a las regiones superiores sabe que, mientras más alto va, es más difícil continuar sin la ayuda del Maestro. Pronto se llega a un nivel donde es prácticamente imposible dar un paso más sin la presencia y la ayuda del Maestro.
 

 

 

 

 

 

11. Los Cuatro Vedas De Los Hindúes

 

 

Son unas de las más notables escrituras antiguas, considerándose generalmente que son la literatura más antigua que existe. Sin embargo, muchos siglos antes de que fueran reducidos a palabras escritas, los Vedas se transmitían de padres a hijos casi en voz baja: tan sagrados se consideraban. Los Vedas se veneran tanto por ser antiguos como por su contenido. Pero, si alguien anduviera buscando un libro sobre conocimientos, no se volvería hasta la infancia de la raza. Sant Mat es muy anterior a los Vedas, su tiempo es incalculable, es el más antiguo sistema de filosofía espiritual que existe. Sin embargo, me temo que, si dependiera de su antigüedad para que lo veneraran, los pensadores modernos lo tomarían escasamente en cuenta. Este sistema es muy apreciado en la actualidad, porque es la Verdad Viva.

 

Los cuatro Vedas son:


                                  1. El Rig Veda.
                                  2. El Yajur Veda.
                                  3. El Sama Veda.
                                  4. El Atharva Veda.


En los Vedas nos enfrentamos a la misma dificultad que nos confunde ante todas las escrituras antiguas; es muy difícil determinar lo que fue escrito originalmente y lo que se les ha añadido en el transcurso de los siglos. Todas las escrituras han sufrido gran número de añadiduras y modificaciones durante siglos.


Los Vedas contienen cien mil shlokas o versículos, de los cuales ochenta y seis mil tratan de problemas relativos a la vida terrenal. Catorce mil se refieren a problemas espirituales, Dios, los dioses y los cielos más allá de este mundo. Hay muchos preceptos sublimes en los Vedas, pero lamentablemente están mezclados con muchas cuestiones que no son tan elevadas. Esto se debe a que fueron escritos para personas que estaban en un nivel bajo de la escala de la evolución y fue necesario hacer uso de las relaciones humanas para explicar las verdades espirituales. Es indudable que, si tuviéramos los cantos originales y puros de los grandes rishis, dispondríamos de una hermosísima lectura espiritual.


Los Vedas revelan un conocimiento preciso de la corriente Audible de la Vida, al que llaman Nad o Nada. Indudablemente, sus autores tuvieron un conocimiento experimental de ciertas fases del sagrado Nada. Esta Corriente de la Vida se manifiesta en todos los planos y puede oirse en Sahasra dal Kanwal, en Turiya Pad y en Brahm Lok.


El interés en los Vedas se reanimó con la vida y trabajos de Ramakrishna y su ilustre discípulo Swami Vivekananda. En efecto, fue Vivekananda, más que ningún otro, quien estimuló el interés en la filosofía Vedanta por todo el mundo. Los escritos de Max Muller han sido leídos extensamente, pero principalmente entre los literatos, al igual que las exposiciones de Shri Aurobindo Ghose, quien ha hecho renacer el Gita en su tierra de origen.
 

 

Los Upanishads son una de las partes más sutiles de las sagradas escrituras de la India. La mayoría de los escritos originales de este orden se han perdido, según algunas de las autoridades en esta materia. Se han preservado ciento ocho y, de éstos, los que tienen más alto valor no pasan de unos veinte, en nuestra opinión. Trece de ellos han sido traducidos y comentados por Robert E. Hume. Todos aquéllos que se interesen en estudiar con detenimiento los Upanishads deberían leer este trabajo. Duessen, un alemán gran estudioso de la literatura India, dice: "Para los Brahmines Hindúes, los Upanishads son en la actualidad lo que es el Nuevo Testamento para los Cristianos".


Schopenhauer decía que los Upanishads habían sido su fuente de inspiración durante toda la vida, pero su afirmación no es tan valiosa como la de los filósofos que, abandonando los aspectos más oscuros de las cosas, exaltan sus propias vidas con los preceptos de la literatura India.


Los Upanishads enseñan claramente que el sendero hacia la espiritualidad es fundamentalmente la abnegación. Añádase que juzgan eí Viveka y el Vairagya muy en armonía con las enseñanzas de los Maestros. Por todos estos medios enseñan al discípulo a conocer al Supremo Brahmán y, conociéndolo, el discípulo se convierte en Brahmán. Pero nosotros insistimos en que el simple conocimiento nunca conduce a la liberación. El Jnana Yoga no es el principal medio de iluminación. No obstante, los Upanishads ofrecen otros medios para lograr la espiritualidad. Entre ellos se encuentran el Sama, Dama, Uparati, Titiksha, Samadhana, Shraddha y Mumukshutva. Los Maestros consideran también a los dos últimos, que significan fe y anhelo, como una excelente ayuda en el Sendero, especialmente el último, estimado, tanto por los Maestros como por los Pundits de los Upanishads como la "fuerza motriz" en el Sendero Espiritual. En efecto, el objeto anhelado debe ser deseado tan ardientemente que todo lo demás llegue a tener muy poca importancia.


En el Mundaka Upanishad (II.ii.3-4), se ofrece un símil muy apropiado para el devoto:


Tomando la gran arma, del arco, ajusta la flecha afilada

con la meditación. Disparando con la mente, arróbate en lo

Inmutable; atraviesa el blanco, lo Inmutable. Om es el

arco, el alma es la flecha y Brahmán es el blanco. Éste

debe traspasarse con una mente concentrada y convertirse

en la flecha, uno sólo con ella.


Por supuesto, esto es únicamente aplicable a aquéllos que no van más allá de Brahm Lok y para quienes Om es la palabra más sagrada.


Una vez más debemos llamar la atención sobre el hecho de que los Upanishads, aunque muy ricos en sus conocimientos, carecen del Maestro Vivo y de la Corriente Audible de la Vida, que son absolutamente necesarios para una realización espiritual completa. Karma Kanda y Jnana Kanda, ya sea solos o juntos, nunca pueden llevar a ningún estudiante a Jivan Mukti, que es la meta que todos persiguen. El Surat Shabd Yoga es una necesidad absoluta. De modo que los Upanishads, como todos los libros sagrados, pertenecen a épocas pasadas y les hace falta el poder motriz de un Maestro vivo. Aun suponiendo que los Upanishads, al igual que otros libros sagrados, fueran escritos por los Maestros o inspirados por ellos, ¿por qué no acudir ahora a un Maestro vivo? Debemos protegernos siempre de la ilusión de que el mero conocimiento de una cosa pueda proporcionarnos sus frutos.


En el Upanishad Nada Bindú del Rig Veda, -algunos opinan que éste no es el Rig Veda original, sino uno posterior-, se hace referencia claramente a la Corriente Audible de la Vida y se describe parcialmente:


Al principio de sus prácticas, el devoto oye muchos

sonidos: diez o más. Aumentan de tono gradualmente y se

escuchan más y más sutilmente. Al principio los sonidos

son como los que llegan del océano, de las nubes (como

truenos) y de las cataratas. En niveles intermedios, como

los que salen del mardang, de las campanas o del cuerno.

En el último nivel, como los que proceden del tintineo de

las campanas, de la flauta y de la bina (instrumento

parecido a la gaita). De esta manera, oye muchos sonidos,

cada vez más sutilmente.


Así es como las antiguas escrituras Hindúes aluden definitivamente a los sonidos internos. A continuación, este mismo Upanishad agrega:


Habiéndose concentrado primero la mente en cualquiera de

esos sonidos, se adhiere firmemente al mismo y es

absorbida por él. Al volverse insensible a las impresiones

externas, se une al sonido, como el agua a la leche. Una

vez abandonados todos los pensamientos y habiéndose

liberado de todas las acciones, debe concentrar siempre su

atención en el sonido. Igual que la abeja bebe la miel y no

le interesa nada más, la Chitta (la mente), que está siempre

absorbida por el sonido, no anhela los objetos sensuales.


Los Maestros enseñan de esta forma que el Shabd, el Sonido, es lo único que puede curar a la mente de vagar tras los objetos sensuales. "El sonido, procedente de Pranava, que es Brahman, es resplandeciente por naturaleza; la mente se absorbe en él".


Todo ello está en plena concordancia con las enseñanzas de los Maestros modernos. Pero la mayoría de los sanyasis de hoy han perdido todo conocimiento práctico de la Corriente del Sonido, a pesar del hecho de que pretenden seguir los Upanishads como su Biblia. En vez de escuchar el Sonido mismo, leen algún libro que hable de él y a continuación, como no pueden oirlo, habiendo perdido todo conocimiento acerca del método, tratan de explicarlo como una figura retórica. Esto es lo que ahora está haciendo la mayoría de los Sikhs con respecto a su Granth Sahib, que está lleno de alusiones al Sagrado Shabd. Eso mismo ha hecho Tagore, el amado poeta de Bengala, en sus traducciones de Kabir Sahib.


Los Samhitas son una colección de himnos védicos cantados en alabanza a los distintos dioses y devas: Indra, Varuna, Mitra, Parjanya, etc. Himnos cantados a los dioses mientras ellos, tanto los dioses como los hombres, bebían su jugo de soma y se divertían. Tal vez sean éstos los más antiguos vestigios de la filosofía Hindú que se hayan recogido por escrito.