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Capítulo Once
 

 LA CORRIENTE AUDIBLE
DE LA VIDA,
ORIGEN DE TODO CUANTO EXISTE
 

 

 

 

 

1. El Factor Central de Sant Mat

 

 

La corriente audible de la Vida es el factor central, cardinal, de la Ciencia de los Maestros. Es la piedra clave del arco. La piedra angular de la estructura. Es la estructura misma y es el Sendero de los Maestros. Se podría decir que el Maestro y la Corriente de la Vida constituyen el Sendero de los Maestros. La gran Corriente Espiritual no es solamente el factor central de la ciencia de los Maestros sino que es el hecho y factor supremo del universo entero. Es la misma esencia y vida de todas las cosas. Es quizás menos conocido que cualquier otro hecho importante de la Naturaleza y, sin embargo, es el único factor determinante de toda ella. Es auténticamente una lástima. De esta gran verdad o realidad se habla muy significativamente en el primer capítulo del Evangelio de San Juan:


En el principio era el Verbo y el Verbo estaba con Dios y
el Verbo era Dios. Lo mismo era con Dios en el principio.
Todas las cosas fueron hechas por él y sin él nada de lo que
ha sido hecho fue hecho. (Juan, 1:1-3)
 

Aquí está definitivamente determinado que algo llamado "Verbo" es idéntico a Dios, el Creador.


Aunque la iglesia cristiana no lo ha entendido en absoluto, esta afirmación es un anuncio importante de la portentosa realidad de la Corriente Audible de la Vida. A menudo se la llama la Corriente del Sonido, pero no es un nombre apropiado, porque no lo define lo suficiente. El nombre Hindú es simplemente Shabd, que quiere decir "palabra" o "sonido", pero eso no lo define claramente. Hay muchas palabras y sonidos. Logos era el término que usaban los Griegos de la escuela Neoplatónica, cuyos maestros estaban familiarizados con algunas partes de la Sabiduría Oriental. Logos significa "la Palabra divina". Es la corriente divina, la onda o fuente que emana del propio Dios y fluye por todo el universo. No es solamente una emanación de Dios, sino que es Dios mismo.


Cuando habla cualquier hombre en este mundo, simplemente pone en movimiento vibraciones atmosféricas. Pero cuando habla Dios no solo pone en movimiento vibraciones etéricas, sino que Él mismo se mueve dentro y a través de esas vibraciones. En realidad es Dios mismo el que vibra a través de todo el espacio infinito. Dios no es estático o latente, sino que es superlativamente dinámico. Cuando habla, vibra la totalidad de la existencia, y ése es el Sonido, el Shabd; puede oírse con el oído interior que haya sido entrenado para ello. Es la divina energía en proceso de manifestación: eso es el Sagrado Shabd. En realidad, es la única manera en que puede ser visto y oído el supremo: esa onda poderosa, luminosa y musical que va creando y encantando.


Ahora bien, esta gran realidad de la Naturaleza, tan poco conocida por el pensamiento antiguo y el moderno, es la sustancia vital de la ciencia de los Maestros. Es la parte central y cardinal de todas sus enseñanzas. Es lo que distingue al Sant Mat de las demás ciencias o sistemas. Es la base misma de su sistema de yoga. Es la clave de su éxito en el desarrollo de sus poderes y el control de sus mentes. Éste es el signo por el que puede reconocerse y distinguirse a un Maestro verdadero del resto. Nadie es ni puede ser un Maestro genuino si no enseña y  practica la Corriente Audible de la Vida, porque es imposible que nadie llegue a ser un Maestro espiritual del más alto orden si no utiliza conscientemente la Corriente de la Vida para conseguir su desarrollo.


  
 

 

 

 

 

2. Los Nombres del Supremo Logos

 

 

El supremo Logos es denominado comúnmente en la India, Corriente del Sonido entre los que hablan nuestro idioma, pero la mejor traducción que hemos podido darle es "Corriente de la Vida". Parece que lleva un sentido más hondo y es más comprensible e inclusivo. En realidad es una corriente, -una corriente creativa y dadora de vida-, que puede oírse. El hecho de que pueda oírse es extremadamente importante y debe transmitirse esa idea, si es posible, en cualquier nombre que se le dé. Esta onda o Corriente contiene la totalidad de las enseñanzas que emanan de Dios. Es su propia Palabra. Incluye todo lo que haya dicho o hecho Dios. Es Dios mismo expresándose. Es el método por el que Dios se da a conocer a sí mismo. Es su lenguaje, su Palabra.


A este Sonido se le llama a veces Nombre; en Sánscrito o Hindi, Nam. Pero en nuestro idioma no estamos acostumbrados a poner tanta significación en la palabra nombre. Sería correcto solo si entendiéramos que Nombre o Nam significa todo lo que es el Ser Supremo. Es solo otra manera de decir Verbo y el Verbo es lo que dice Dios. También es lo que hace. Es la totalidad del Ser Divino en acción. Para distinguir a Dios en acción de Dios como Esencia divina le llamamos Shabd o Verbo Vivo. El nombre de cualquier cosa o de cualquier persona es el símbolo sonoro que representa la realidad de ese ser. El nombre transmite al pensamiento todo aquello que pertenece a la realidad que representa. Cuando se dice que el Maestro "da Nam", se quiere indicar que da la Corriente, la realidad que Nam representa. Literalmente da la misma Corriente Audible de la Vida. (La manera exacta ofrecida por el Maestro se expone en el Capítulo Doce, Sección 4).

El divino Nam, Sonido o Verbo, representa todo lo que es, ha dicho y hecho Dios. Incluye todas sus cualidades. Como antes se dijo, es la única manera por la que puede manifestarse el Espíritu universal a la conciencia humana. De modo que, cuando se manifiesta el Ser Supremo como Sat Nam en Sach Khand, se personifica por completo, toma cuerpo y muestra todas las cualidades de la deidad. Como Sat Nam, se vuelve Creador, Señor, Dios y Padre personal. Ahí se convierte en la Fuente de la que procede la Corriente Audible de la Vida. Esta Corriente puede ser percibida y oída por cuantos participan de ella a través de la totalidad de los mundos. Puede ser vista y oída por todos aquéllos que consiguen despertar su conciencia bajo el entrenamiento de un Maestro. Cuando un hombre la oye, oye a Dios. Cuando la siente, siente el poder de Dios. Este Shabd es, por lo tanto, el Ser Divino expresándose a sí mismo en algo visible y audible. Esta Corriente no debe ser imaginada como un río que corre por un solo curso. Es más bien como las ondas de radio que fluyen en todas direcciones desde la gran estación central de transmisiones. De hecho, viene desde el centro creativo supremo del universo de universos.


Esta onda tiene dos aspectos: un flujo central y otro centrípeto. Se proyecta desde la dínamo central de toda la creación y fluye de nuevo hacia esa dínamo. Moviéndose en esa Corriente, parecen fluir hacia afuera toda vida y toda fuerza hasta los más lejanos confines de la creación y, de nuevo en ella, toda vida parece regresar hasta su fuente. De este último aspecto es del que nos vamos a ocupar más.


Tenemos que depender de esta onda para regresar a nuestro hogar de origen. Cuando hace la conexión el Maestro, o sé podría decir que, "nos sintoniza", es, entonces cuando empezamos nuestro viaje a casa, dejando atrás todos los mundos perecederos.


A esta palabra se le llama Nad en los Vedas. En el Vedanta se habla siempre del sonido como creativo. El Sonido o cualquier cosa que suena es energía creativa. Se hace referencia a ella como el Nada Brahma, que quiere decir la primera palabra de Brahm. Toda la creación comenzó a existir con este Nada  Brahma. El universo entero, visible e invisible, es la manifestación de este Nada primordial. El Nada es la Grandiosa Sinfonía de la que fluyen las otras sinfonías. Es la música original del universo. Cada acorde musical de este mundo es un eco de ese acorde primario. Es el Vadan de los Sufíes y el Shabd de los Hindúes.


Pero los Sufíes no distinguen la Palabra pristina de la manifestación de la misma; la música original de su eco. No pueden señalar la diferencia entre el sonido dhunatmak y los muchos otros sonidos varnatmak. Aunque podemos decir en verdad que toda la música del mundo es una manifestación de la sinfonía original del Vadan primitivo, sin embargo hay una diferencia muy importante entre ellas. El omnicreativo Nada es ese Sonido del que parten los demás y, al mismo tiempo, permanecen sus acentos celestiales en todos los mundos materiales, como ecos de la melodía original. Cuando escuchamos una gran orquesta tocada por el hombre, solamente oímos esos ecos. Los amantes de la música deberían recordar que están escuchando los ecos distantes del coro infinito del universo cada vez que oyen un sonido musical en este plano. Pero deberíamos tener siempre cuidado de distinguir entre el eco y el original. Sin embargo, el original no puede escucharse con el órgano físico del oído. Debe desarrollarse un sentido más fino para ello.


Este Nada es el Shabd en Hindi. Se habla de él como el Shabd Dhun, "el sonido melodioso". También se le llama Akash Bani, "la expresión celestial". Kabir Sahib le da el hermoso nombre de "música pura y blanca". Todos los Santos Musulmanes, en general, le dicen Sultan-ul-Azkar ("rey de los caminos"), Ism-i-Azam y Kalma o Kalam-i-llahi. También se le llama Surat Shabd Yoga, Anan Yoga o Anahad Shabd y Avahad Yoga. De manera que ha recibido muchos nombres en muchos idiomas. Es "la vocecita tranquila" y "la voz del silencio". Es la misma onda de sonido divina, no importa el nombre por el que se la conozca. Que nadie diga que no es un sonido porque no pueda oírse con el oído físico. Las ondas electromagnéticas de la radio no pueden escucharse con el oído  físico hasta después de que se han convertido en vibraciones atmosféricas por medio de un instrumento receptor y, sin embargo, al viajar por el espacio, son como verdaderos sonidos. El Shabd es, en todo caso, un sonido, porque puede escucharse con un oído más fino sintonizado con sus vibraciones superiores.


Este Logos Divino es la auténtica "Palabra Perdida" de la Orden Masónica. Es esa palabra para cuya restauración se enseña a cada Maestro Masón a que la busque en épocas futuras. Esas "épocas futuras" han llegado ya. Esa "Palabra Perdida" está ahora en boca del verdadero Sat Guru o Maestro. Éste es el Maestro real y, comparados con él, los demás Maestros son solamente sustitutos e, igualmente, la palabra que enseñan es solamente un sustituto de la verdadera Palabra.


El Maestro real espera ahora la oportunidad de restaurar la Palabra Perdida a la fraternidad, pero está por verse si abrirán sus oídos para escucharla. Si pueden recibirla ahora "en los cinco puntos de la hermandad", significará un nuevo nacimiento para la fraternidad. Ya no tienen que contentarse con un sustituto, puesto que la Palabra original y dinámica está ahora a su disposición. Solamente tienen que indicar que están listos para recibirla. Ese inapreciable tesoro está ahora al alcance de su mano, pero su representante tiene que comparecer ahora ante el Gran Maestro de Maestros del mismo modo que cualquier aspirante que llama a la puerta. Debe también prepararse en su corazón, deshaciéndose de todos los harapos de la presunción; tiene que venir a llamar a la puerta como un pobre candidato ciego que busca la luz. No olvides que, igual que en tus logias, el Maestro que viene de Oriente es el único que puede proporcionar esta Palabra. Pero tu Maestro solo puede darte el sustituto, mientras que el Maestro verdadero está capacitado para darte la Palabra original que se le perdió a la fraternidad en tiempos pasados.


Repitamos que ya han llegado las épocas futuras a que se hace referencia y que has estado esperando tanto tiempo. ¿Escuchará la Hermandad el reto del Maestro invitándoles a venir a obtener la Palabra? En el gran drama del Tercer Grado están simbolizados casi todos los preceptos del Sendero de los Maestros. El ritual te convierte en un Maestro sustituto, pero la Gran Obra del Maestro verdadero hace del candidato un Maestro real. Esto sucede cuando ha absorbido hasta lo profundo de su propio ser la "Palabra Perdida" y llega a formar parte integral de ella.


La Palabra perdida se ha encontrado de nuevo y es la Comente de la Vida, la Palabra Audible que puede darse y en la que hacen tanto hincapié todos los Santos.

 

 

 

 

 

 

3. ¿Qué es la Corriente Audible de la Vida?

 

 

No es fácil de explicar, con exactitud, lo que es la Corriente Audible de la Vida. No puede definirse ni explicarse con palabras y es porque está más allá de la capacidad de cualquier lenguaje y también más allá de la capacidad de este escritor. Nunca hemos sabido de nadie que haya podido ponerlo en palabras, porque todo lenguaje es limitado. Si pudiéramos hacer una suma de todos los idiomas alguna vez hablados por el hombre y extraerles sus mayores poderes de expresión, aun entonces sería un vano esfuerzo tratar de describir y explicar esta fuerza primaria de la Naturaleza. Es una historia que jamás ha sido contada, porque no puede contarse. Es un lenguaje que nunca ha sido hablado ni escrito. Es la melodía siempre viva que no puede reducirse a partituras. Sus notas están fuera de los registros de cualquier instrumento musical del mundo. Su inspirado eco resuena por todos los espacios del alma, pero no hay manera de dar una idea a los que no lo hayan oído.


Su luz gloriosa no puede pintarse en una tela. Se puede ver su débil reflejo en el cielo de la mañana, en el ocaso o en la plateada luna, pero sus colores están más allá de la comprensión de cualquier artista mortal; en su estado puro, en las regiones que están por encima de la materia, se matiza en una perfección infinita que ningún hombre puede describir, excepto con las palabras de Swami Ji: "¡Es todo Amor!". Es la Palabra dhunatmak de esas regiones donde el lenguaje es inservible. Es la sonrisa del amante que encuentra su morada en el corazón, pero que no puede expresarlo con palabras. Cuando se oye, el  que la escucha, fascinado, se queda sin aliento y se llena de un enorme gozo.


Dicho con las palabras más simples que podemos emplear, la corriente Audible de la Vida es el Creador Supremo Mismo vibrando a través del espacio. Es la onda de vida espiritual que surge del Creador hacia cada cosa viviente del universo. Por medio de esa Corriente ha creado todas las cosas y las mantiene por su mediación. Todo vive y se mueve y tiene su ser en ella y regresarán, por último, a su fuente de origen por medio de esta misma Corriente.


Trata de imaginar esa luminosa Realidad, la Gran Orquesta del Universo. Sus melodías celestiales no solamente llenan el espacio interestelar, sino que resuenan con música mucho más encantadora a través de todos los mundos superiores, más allá de los extremos confines de lo físico. Mientras más alto vamos, más encantadora es la música. En esos mundos superiores, la música está menos mezclada con la materia y, por lo tanto, no se amortigua. Después de pasar la tercera región en el Sendero de los Maestros, este sublime coro se vuelve tan abrumadoramente atractivo que el alma se llena de impaciencia por seguir ascendiendo. Se absorbe en él día y noche. Es su vida, su gozo, su alimento espiritual. No hay ni un milímetro cúbico del espacio existente que no esté lleno de esa música. Sus notas celestiales vibran más y más dulcemente a través de cada uno de los seres vivientes grandes o pequeños, de mundo en mundo y de universo en universo. Sus melodías vivificantes pueden no ser oídas conscientemente por los que no estén entrenados para escucharlas, pero no hay un solo ser viviente en toda la creación que no reciba su vida de esta Corriente. Todo el gozo que alguna vez haya conmovido a un alma viviente ha venido de esta Armonía Divina. ¡Cuán grande es esta Luminosa Realidad!


Si todavía piensas en la palabra religión puedes decir que esta Corriente es la única religión auténtica. O mejor dicho, es la dadora de toda religión genuina. Es la sola y única cosa en el mundo que en realidad une a los hombres de nuevo con Dios. Ése es el significado de nuestra palabra religión, algo que vuelve a unir al alma con Dios. Nada podría vivir por un solo instante, o ni siquiera existir, sin esta Corriente. Toda vida y todo poder vienen de ella; desde la pequeña hormiga hasta el rayo, desde la marea hasta los ciclos solares, cada manifestación de energía dinámica procede de esta Corriente. Desde los astros ardientes de la Vía Láctea hasta el parpadeo de una vela, todos toman su luz y energía de esta enorme central de fuerza. La fuerza de gravedad, el destello del relámpago, la construcción de las formas de pensamiento y el amor del alma individual: todo procede de esta Corriente primordial.


Eso que la física llama energía y que en sánscrito llaman Prana, es solamente una manifestación de la Corriente de la Vida, "disminuida" para ajustarse a las condiciones de la materia. Es omnipresente, como la electricidad en el aire. También es omnipotente. En ella está toda la energía, ya sea latente o dinámica. Solo espera las condiciones apropiadas para expresarse como fuerza dinámica, en una o en otra forma. Tiene muchas formas de expresión, la mayoría de las cuales no son conocidas aún por la física.


Por supuesto que tiene que descender y, en cada paso hacia abajo, toma una característica o cualidad diferente, a la que ponemos nombres si podemos demostrarlas. La ciencia no ha descubierto aún la mayoría de ellas. Pero toda fuerza conocida, desde la energía primaria llamada Prana hasta la electricidad y el magnetismo, es una forma modificada de la misma Corriente eterna. Es necesario que se rebaje para llenar las necesidades comunes cósmicas y humanas. Pero al final todo es una sola fuerza. Es el Supremo manifestándose y manifestado.


El tremendo calor, energía y luz de nuestro sol y de todos los soles se derivan de esa Corriente. Cada rayo de luz del universo es un fenómeno de esta corriente de luz infinita. Con su poder se sostienen todas las estrellas en sus órbitas. Ni una sola rosa puede florecer sin esta fuerza y ningún niño sonríe sin manifestar este poder. Si hablamos de atributos, tengamos precaución. ¿Quién puede comprender o asignar cualidades? ¿Quién puede analizarlo? Pero sabemos, por sus manifestaciones, que tiene por lo menos tres maravillosos atributos:


Amor - Sabiduría - Poder

 

El más grande de ellos es el amor. Algunos creen que es absolutamente cierto que esta Realidad Luminosa por Sí Misma tiene solo un atributo: amor. Y esto coincidiría perfectamente con las enseñanzas de Jesús, cuando dijo: "Dios es Amor". ¿Qué más puede decirse? Dios es amor y el amor es Dios. Son lo mismo y son idénticos a la Corriente de la Vida. El tema es demasiado profundo para las palabras. Nos falla el lenguaje. ¡El pensamiento mismo se pierde en una llamarada de luz! Y esa luz es la Corriente Audible de la Vida, ¡la única Realidad Luminosa por Sí Misma!
 


 

 

 

 

 

 4. La Corriente de la Vida Se Puede Oír

 

 

Volvamos ahora a esa fase de la Corriente Audible de la Vida que nos concierne en especial: el hecho de que se pueda oír. ¡Es algo portentoso, maravilloso de contemplar! Esta idea es completamente nueva, en especial para el mundo Occidental. Es el descubrimiento más importante del pensamiento moderno y, sin embargo, no es un descubrimiento moderno. Es un hecho de la Naturaleza bien conocido de los Maestros desde las épocas más remotas. La pérdida de este importante conocimiento ha dejado al mundo en la oscuridad espiritual. Los grandes Maestros han venido a revivir de era en era este conocimiento, después de que el materialismo lo ha oscurecido.


Como se dijo antes, no puede oírse con el oído físico, Pero se puede oír y todos tienen esa capacidad. Solamente requiere el desarrollo de un órgano auditivo interno y más fino que toda persona posee. Se lleva a cabo bajo las instrucciones de un Maestro vivo. El hecho de oír el Sonido es nuestro gozo supremo, puesto que apunta directamente hacia nuestra libertad espiritual definitiva. Los Maestros enseñan a sus estudiantes cómo se desarrolla exactamente esta audición interior. Después de eso se puede oír la Corriente de la Vida tan claramente como podemos oír cualquier cosa en este plano terrestre por medio de los oídos físicos.


Si es cierto que no hay ningún hombre que haya visto a Dios, eso quiere decir que no le ha visto con los ojos físicos. Sin embargo, en los planos internos y superiores de vista y oído Dios puede verse y oírse. Para lograr esa proeza es necesario buscar primero a un Maestro vivo y luego obedecer sus instrucciones. Entonces debes tener éxito. Todos los Iniciados por un Maestro vivo que se dedican a las prácticas que éste les da, ven y oyen a Dios. Es un hecho demostrado en la Ciencia de los Maestros. No es teoría. Ha sido verificado una y otra vez, miles de veces. Hay muchas personas conocidas personalmente por este escritor que han demostrado este hecho, experimentándolo por sí mismas. Dios puede verse y oírse por todo aquél que lo intente de acuerdo con el método de los Maestros. Si lo hacen, no pueden fallar.


Esta Corriente creativa que llena todo el espacio puede compararse con las ondas electromagnéticas de la radio. El aparato receptor es el cuerpo humano o, dicho más exactamente, el cuerpo astral, que está dentro del físico. El aparato receptor que se coloca sobre la mesa solamente tiene que "sintonizarse" para oír la música. Cada individuo, sea hombre o mujer, es un aparato receptor. Tan pronto como el Maestro lo sintoniza está listo para recibir la "música pura y blanca" de que habla Kabir. Lo único que tiene que hacer después es conservar el instrumento en buen estado para poder seguir escuchando ese melodioso Bani. Por supuesto que hay muy pocos que consiguen oír la música inmediatamente después de la Iniciación. Lleva algún tiempo desarrollar el oído interior. El cuerpo entero y, en particular, la mente y el cuerpo astral, tienen que ser purificados y luego sintonizados con las vibraciones superiores. La música llega claramente a continuación. Cuando empieza uno a oiría se llena de un gran gozo, porque no hay nada comparable en el mundo.


El coro completo de un Handel, los más sublimes acordes de un Wagner, resultan sombríos comparados con este Bani. Si pusiéramos en una sola composición lo más valioso de Bach y Beethoven, el arpa y el violín, el órgano y la flauta combinados para interpretar las obras de todos los Maestros de la música, ni aun entonces podría producirse el más pequeño acorde de este sublime encantamiento. Se posesiona del alma del oyente; lo recrea y se encuentra entonces como ciudadano de un nuevo mundo. Desaparecen las atracciones de los sentidos, se exalta, se purifica y se renueva su corazón y su mente. Vuelve a vivir. Se ha hecho inmortal. ¿Cómo puede cruzar de nuevo por su camino la sombra de la muerte?. ¡Ha entrado definitivamente en la Corriente de la Vida Eterna!


Cuando llegue el momento de dejar su cuerpo se va como quien se despoja de una vieja prenda de vestir. Asciende hasta el seno de Dios sobre la onda divina. No podrá sumergirle de nuevo ninguna pesadumbre del mundo. Se levanta por encima de las olas turbulentas de la pasión, como se eleva un hombre al cielo en un avión mientras corren por debajo de él las corrientes de agua y barro. Se alza triunfante, por encima de todo mal. Una vez que haya experimentado esa música dadora de vida no puede uno volver a ser infeliz jamás. Largo tiempo después de que se haya apagado la melodía por la atención a las cosas de este mundo, sigue resonando en nuestro ser el gozo que deja, pero puede oírse de nuevo ese sonido delicioso en cualquier momento que el estudiante quiera oírlo. Solamente tiene que sentarse, retirar su atención del mundo exterior y concentrarse un poco.


Desde la bendita hora en que el estudiante oiga esta música no estará solo ni aislado nunca más. Puede alejarse de su casa o de sus amigos, pero jamás estará solo. En un sentido real, disfruta la compañía de Dios Mismo. ¡El Supremo está siempre presente con él, tocando, para deleitarle, el más grandioso coro del universo! Sus dulces tonos le llaman dulcemente de vuelta a casa. Y anhelará ponerse en camino.
 

 


 

 

 

 

5. La Idea Sufí Sobre el Divino Vadan
 


Los Sufíes están divididos en dos clases: Los Ulvis, que conocen y oyen a menudo la música prístina, o por lo menos la oían en tiempos remotos, y los Siflis, que han perdido todo conocimiento de ella o que tal vez nunca lo tuvieron. Estos últimos hablan ahora de la "Sinfonía Celestial" en lenguaje figurado, como Rabindranath Tagore tratando de explicar las rapsodias de Kabir Sahib. No habiendo entendido lo de la sinfonía interior, fijan toda su atención en las expresiones externas del universo manifestado. Al hacerlo, muchos de ellos se hacen grandes amantes de la música y algunas veces son grandes músicos. Aman las armonías que puede escuchar el oído físico, pero han perdido la más grande de las armonías, de la cual estos sonidos inferiores son solo un pálido reflejo. En cualquier caso, si las conocen no hablan de ellas públicamente. Sin embargo, hablan mucho de la música exterior.


Un notable Sufí, Hazrat Inayat Khan, dice que el universo físico es todo música y que fue creado por la música. Qué cierto es esto, aunque no parece darse cuenta de todo el significado que tiene su propia afirmación. Pretende que sus palabras se tomen en sentido figurado, cuando de hecho deberían aceptarse en el sentido más literal de las mismas. El universo fue literalmente creado por el gran Shabd, la música primordial de todos los mundos. Esta divina sinfonía o coro está en todas partes, en todos los hombres y en todas las cosas. En verdad todo el univer-so es un gran Vadan. Está de acuerdo con el Vedanta en que el universo fue creado por el Nada Brahma y esto exactamente es lo que enseñan los Maestros, pero Inayat Khan no se da cuenta de lo que se está perdiendo al buscar en el universo manifiesto a su gran Vadan, en vez de buscarlo dentro de sí mismo. Al hacerlo tiene que contentarse con el reflejo, el débil eco de la melodía pura original.


Pero los grandes Maestros entran en contacto con la Corriente pura original y gozan así de la más perfecta satisfacción absorbiéndose en ella. Esa música primordial creativa está vibrando por todo el universo y pueden sentirla, hasta cierto punto, algunos de los tipos más elevados de hombres y mujeres. Por eso algunos de ellos llegan a ser grandes amantes de la música. Mientras más refinada sea la sensibilidad de una persona, más cerca está de la Corriente primaria. Lo impregna todo, como ya se dijo antes: desde un botón de rosa hasta una estrella, y es la vida de todo. No obstante, esa música varnatmak, tan amor¬tiguada y ensordecida por el contacto con la materia, no puede compararse con la original. Esta última es el único y genuino Vadan, la Corriente Audible de la Vida.


Un esfuerzo Sufí extremadamente interesante para interpretar el Surat Shabd Yoga de los Maestros es el siguiente extracto de la obra "Misticismo del Sonido" de Hazrat Inayat Khan (California, Hunter House, 1979, Capítulo 8). Muestra cómo esta idea central del Gran Shabd se ha apoderado del pensamiento místico, aun cuando no haya sido claramente comprendida.


"Al Sonido Abstracto lo llaman los sufíes el Saute Surmadi. Todo el espacio está lleno de él. Fue el Saute Surmadi, el sonido de lo abstracto, lo que oyó Mahoma en la cueva de Gar-e-Hira. Moisés oyó ese mismo sonido en el Monte Sinaí. Lo oyó Cristo cuando se le manifestó su Padre celestial en el desierto. Shiva escuchó el mismo Anahad Nada durante su samadhi en la cueva de los Himalayas. La flauta de Krishna simboliza el mismo sonido. Es la fuente de toda revelación para los Maestros. Cuantos han seguido los acentos de este sonido han olvidado todas las distinciones terrenales. El sonido de lo abstracto está siempre resonando dentro, cerca y alrededor del hombre. Éste, por lo general, no lo oye porque su conciencia está enteramente centrada en su existencia material. En comparación con él, los sonidos del mundo son como comparar un silbato con un tambor. Cuando se percibe el sonido abstracto, todos los demás sonidos se apagan para el místico.


"El sonido de lo Abstracto se llama Anahad en los Vedas y significa el sonido ilimitado. El nombre Sufí es Surmadi, que sugiere la idea de embriaguez. La palabra embriaguez se usa aquí para significar exaltación, elevación, liberación del alma de sus ligaduras terrenales. Aquéllos que pueden oir el Saute Surmadi y meditan en él se libran de todas las preocupaciones, ansiedades, tristezas, miedos y enfermedades; y el alma escapa del cautiverio de los sentidos y del cuerpo físico. El alma del oyente se convierte en la conciencia que lo impregna todo. Algunos se entrenan para oír el Saute Surmadi en la soledad de las playas del mar, a la orilla de un río, o en las montañas y cañadas; otros lo consiguen sentándose en las cuevas de los montes o mientras vagan constantemente por los bosques y los desiertos, lejos de la persecución de los hombres. Los yoguis y los ascetas tocan el Singhi (cuerno) o el Shankha (caracol) que despierta en ellos esa armonía interna. Los dervishes tocan el Nai o el Algoza (una doble flauta) con el mismo propósito. Las campanas y los gongs  de las iglesias y templos tienen el objetivo de sugerir ese mismo sonido sagrado y, de esa manera, conducir al hombre hacia la vida interior.


"Este sonido se revela en diez diferentes aspectos, a causa de sus manifestaciones a través de los diez diferentes tubos del cuerpo. Suena como el rayo, como el oleaje del mar, como campanas, como agua que corre, como zumbido de abejas, como gorjeo de gorriones, como la Vina, como un silbato o como el sonido del Shankha, hasta que, finalmente, se convierte en el Hu, el más sagrado de todos los sonidos. Este sonido Hu es el principio y el fin de todos los sonidos, ya sean de hombre, pájaro, bestia o cosa. Puede comprobarse con un estudio minucioso y puede tenerse una idea del mismo escuchando el sonido de la máquina de vapor o de un molino; el eco de las campanas o de los gongs dan una ilustración típica de lo que es el sonido Hu.


"El Ser Supremo ha recibido varios nombres en diversas lenguas, pero los místicos le han conocido como Hu (en Árabe), que es el nombre natural, no hecho por el hombre, el único nombre del Innombrable, que proclama constantemente toda la naturaleza. El sonido Hu es el más sagrado; los místicos de todas las épocas le llaman Isme-i-azam, el nombre del Altísimo, por ser el principio y el fin de todos los sonidos, así como el fondo de todas las palabras. La palabra Hu es el espíritu de todos los sonidos y de todas las palabras y está oculto tras todos ellos, como el espíritu en el cuerpo. No pertenece a ningún lenguaje, pero no hay un solo lenguaje que pueda dejar de pertenecerle. Solamente éste es el verdadero Nombre de Dios, un Nombre que ninguna persona ni ninguna religión puede reclamar como de su propiedad. Esta palabra no es pronunciada solamente por los seres humanos, sino que la repiten los mamíferos y las aves. Todos los seres y todas las cosas exclaman este nombre del Señor porque todas las actividades de la vida expresan claramente este preciso sonido. Es el Verbo que se menciona en la Biblia como existente antes de que viniera la luz al mundo: "En el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios". (Juan 1:1)

"El misterio de Hu se le revela al Sufí que va por el Sendero de la Iniciación. La verdad, el conocimiento de Dios, es designado con el término Hak por el Sufí. Si dividimos la palabra Hak en dos partes se convierte en hu-ak. Hu, que significa "Dios" o "Verdad" y ak, que significa "uno" en Indostaní, expresando los dos significados juntos un Dios y una Verdad. Hukikat significa en Árabe la verdad esencial, la realidad final. Hakim significa Maestro y hukim el que sabe; todas estas palabras expresan las características esenciales de la vida.


Aluk es la palabra sagrada que los Vairagis, los adeptos de la India, exclaman como un cántico. Áluk se compone de dos palabras: Al, que significa "desde" y Hu, "verdad"; juntas significan Dios, la fuente de donde proviene toda la verdad.


El sonido Hu se limita en la palabra hum, porque la letra m cierra los labios. Esta palabra expresa limitación en Indostaní; Hum simboliza "yo" o "nosotros" y ambas significan ego. Humsa es la palabra sagrada de los yoguis que ilumina al ego con la luz de la realidad. La palabra huma en idioma Persa designa a un pájaro fabuloso. Existe la creencia de que, si el pájaro huma se posa un momento en la cabeza de alguien, es señal de que dicha persona llegará a ser rey. La verdadera explicación es que, cuando los pensamientos de un hombre evolucionan de tal modo que rompen todas las limitaciones, se convierte en rey. Al Altísimo solo se le puede describir como rey, debido a las limitaciones del lenguaje. En las antiguas tradiciones se dice que Zoroastro nació de un árbol de huma. Esto explica las palabras de la Biblia: "A menos que el hombre sea nacido del agua y del espíritu no podrá entrar en el Reino de Dios". En la palabra huma, hu representa al espíritu y mah significa "agua" en Árabe. En nuestro idioma, la palabra humano explica dos hechos que son característicos de la humanidad; hu significa "Dios" y man "mente"; esta palabra viene del Sánscrito Manah, mente, que es el hombre ordinario. En otras palabras, Hu, Dios, está en todos los seres y en todas las personas, pero solamente es conocido por el hombre, que es el único capaz de hacerlo. Humano, por lo tanto, significa el ser que está consciente de Dios, el que se da cuenta de Dios o el Dios-hombre. La palabra Humd significa "alabanza" y humid "digno de alabanza".


"Hur, en Árabe, significa "las bellezas de los cielos"... Ahura Mazda es el nombre por el que conocían a Dios los seguidores de Zoroastro. En esta primera palabra, Ahur sugiere Hu, a cuyo alrededor está construido todo el nombre. Todos estos ejemplos significan el origen de la idea de Dios en la Palabra Hu y la vida de Dios en todo lo que vive... Huva es el origen del nombre de Eva, una manifestación simbólica de la deidad en la mujer... Las palabras que se encuentran en la Biblia, -Eloy, Elohim y Aleluya-, son todas corrupciones de la palabra original, Allah-hu.


Mientras más escucha el Sufí el Saute Surmadi, el Sonido de lo abstracto, más libre llega a estar su conciencia de todas las limitaciones de la vida. El alma flota entonces por encima de los planos físicos y mentales sin ningún esfuerzo especial por parte del hombre, como lo demuestra su estado calmado y pasivo. Aparece en sus ojos una mirada de ensueño y su apariencia se vuelve radiante. Experimenta el gozo y el arrobamiento del Wajad (éxtasis), ajenos a este mundo. Cuando le arrebata el éxtasis no es consciente de la existencia física ni de la mental. Éste es el Vino Celestial al que se refieren todos los poetas Sufíes y es totalmente distinto de la embriaguez momentánea de este plano mortal. Una bienaventuranza celeste brota entonces del corazón del Sufí. Su mente se purifica del pecado, su cuerpo de todas las impurezas, y se abre para él un camino hacia los mundos invisibles; empieza a recibir inspiraciones, impresiones y revelaciones sin el menor esfuerzo de su parte. Ya no depende de un libro o de un profesor para obtener la divina sabiduría, la luz de su alma: el Espíritu Santo comienza a brillar sobre él".


Por supuesto que el Espíritu Santo a que se acaba de hacer referencia es el divino Vadan, la Corriente Audible de la Vida.


Es ciertamente muy vivificante e inspirador poder gozar de las armonías de este mundo, poder sentir en lo más profundo de la conciencia las divinas melodías que flotan como murmullo de palabras de Dios por todo el espacio. Pero la más grande de todas ellas es el Anahad Shabd. Los suaves ecos de esa música sublime están flotando por todos los mundos inferiores. Son  como los murmullos de la música verdadera, del supremo Vadan. No obstante, perdemos mucho si nos limitamos a esos ecos, no importa lo dulces que sean. No debemos dejar de aferramos a la Corriente primordial, de la cual deriva toda música.


Sin embargo, este Shabd primario solo puede oírse entrando en uno mismo y eso, una vez más, requiere un Maestro que nos muestre el camino. Las vibraciones del mundo exterior pueden sentirse solamente mientras pueda oírse realmente la genuina Corriente primaria por medio de un sentido más fino del oído. Esta música interior es tan arrobadora, tan cautivadora, que todos los que la oyen se llenan de un gozo extremo, tanto que olvidan a menudo todo lo demás y son atraídos hacia arriba con tal fuerza que parece irreal y sin interés la totalidad del mundo físico. Por su poder el hombre es literalmente atraído hacia arriba hasta los más altos cielos, de donde ha descendido esta música. Y, de esta manera, llega a ser el medio principal de liberarse de este mundo y de la esclavitud de los sentidos.
 


 

 

 

 

 

6. El Único Medio de Liberación Espiritual

 

 

Todos los Maestros enseñan que no hay otro medio de liberación espiritual que no sea el Shabd. Sin la participación consciente y real de la Corriente Audible de la Vida, nadie puede escapar nunca de la red del karma y la reencarnación o llegar algún día a ser libre y feliz. Si alguien se siente inclinado a contradecir esta afirmación preguntadle si es libre y feliz o si sabe de alguien más que lo sea: Preguntadle si conoce de alguna otra manera por la que pueda liberarse el hombre. Preguntadle si manda en su propio cuerpo o si ha conquistado al último enemigo, la muerte. Si es sincero tiene que decir que no. Pero todo esto y mucho más se alcanza mediante la onda divina del poder espiritual que llamamos Shabd. De ahí que los Santos pongan el mayor énfasis en esta gran Realidad.


De hecho, ningún Santo podría manifestarse en este mundo sin esta Corriente de la Vida y, por lo tanto, el mundo entero quedaría en la oscuridad durante incontables siglos. Ningún alma puede escapar nunca de este oscuro mundo material sin participar conscientemente y sin una relación personal con la Corriente. Debe sumergirse a sabiendas en esa Corriente de la Vida y elevarse sobre ella hasta la libertad. No puede hacerse de ninguna otra manera. Solamente por medio de esta Corriente puede uno trascender las bajas regiones y elevarse hasta los más altos cielos. Esta prodigiosa realidad ha sido comprobada por los Santos y lo han demostrado innumerables veces: ofrecen ese Sendero, esa Fuente de la Vida, como el único medio real de alcanzar la liberación espiritual. Saben que no hay otro camino. Los hombres pueden avanzar cierta distancia hacia la luz por otros medios. Pero tarde o temprano llegan a un estancamiento. Sin un Guru Perfecto y sin conseguir a través suyo la unión consciente con la Corriente Audible de la Vida. Posiblemente pueda llegarse algo más allá, en muy contados casos. Se tienen que enfrentar a tan insuperables dificultades, a obstáculos tan gigantescos, que simplemente no pueden ir más lejos. El Guru es entonces el absoluto sine qua non para seguir avanzando.


Este sendero se conoce como el Camino Real (*) de los Santos. Es el único Sendero que conduce a la luz espiritual y a la completa emancipación. Es el evangelio de la Corriente de la Vida. El que bebe de esta Corriente nunca vuelve a tener sed y brota en él una fuente de vida eterna. Ésta es el agua de la vida que ofreció Jesús a la mujer junto al pozo de Sychar y del cual le dijo que, si bebía, nunca más tendría sed.

(*)En español en el original. (N. de T.)


Ciertamente, cuando se comienza a participar conscientemente de esta Corriente de la Vida, hay en uno un pozo de agua que está siempre manando y que es suficiente para abastecer al mundo entero, una Fuente que le lava y que sigue dando vida a toda alma que entra en contacto con ella. Purifica tanto a la mente como al alma, haciéndolas tan blancas como la nieve. Es el verdadero néctar de la inmortalidad. Fluye eternamente como Corriente purificadora de todas las naciones. El que bebe de ella no tendrá que ir nunca más por el mundo buscando alimento para su espíritu. No buscará la luz en ninguna parte. Un hombre bajo la plena luz del sol no busca una vela. Es la medicina que cura todas las enfermedades. Es el remedio único que ofrece el gran médico, el Maestro, para curar todos los males. Es el elixir universal, la solaz de todos. Mitiga el dolor y da descanso al agobiado. Es, ciertamente, la verdadera luz que ilumina a todos los hombres que vienen al mundo. Es Dios, el Padre Supremo. Es Sabiduría, Poder y Amor. Y es la Corriente Audible de la Vida, conocida y practicada por todos los grandes Maestros de Oriente durante incontables períodos de tiempo.

 



 

 

 

 

7. Un Nuevo Nacimiento A Través Del Shabd

 


Puede ser de interés para el estudiante que se crió en la fe Cristiana saber que Jesús mismo menciona muy exactamente la corriente del Sonido y enseña que, por medio de ella, se nace de nuevo. Esto es exactamente lo que reiteran los Grandes Maestros. El propio Jesús dice que se puede oír y, sin embargo, la Iglesia ha perdido ese significado por completo. En el primer capítulo del Evangelio de San Juan se designa como el Verbo, por medio del cual se hizo toda la creación. Si los discípulos Cristianos hubieran comprendido este hecho fundamental y se hubieran sostenido en él, la historia de la Iglesia hubiera sido completamente distinta, pero, desgraciadamente, se perdió por completo el sentido real que quería darle Jesús. En el tercer versículo del capítulo tercero, Jesús habla de conectarse con la Corriente y oiría realmente. Manifiesta claramente que, con ella, se obtiene un nuevo nacimiento. Todo esto concuerda exactamente con las enseñanzas de los Maestros. Sin embargo, es una lástima que las Iglesias no hayan entendido nunca esta referencia que hace Jesús a la experiencia más importante que pueda tenerse durante la vida humana. Para la Iglesia este renacimiento es algo misterioso que no comprenden en absoluto. Se supone que, de algún modo, debe hacerlo el Espíritu Santo, pero les es desconocido el proceso exacto. Solamente los Maestros pueden explicar esta afirmación de Jesús, porque solo ellos saben en qué consiste exactamente este renacimiento.
Recuerda que la palabra nacimiento significa dar a luz. Jesús dice:
 

"Lo que es nacido de la carne es carne; y lo que es nacido
del espíritu es espíritu". (Juan 3:6)


Espíritu Santo, Espíritu y Shabd significan exactamente lo mismo. Después, en el versículo octavo, menciona claramente Jesús que, en realidad, se oye el sonido del Espíritu, que da nuevo nacimiento. Dice:


"El viento sopla de donde quiere y oyes su sonido; más no
sabes de dónde viene ni dónde va: Así es todo aquél que es
nacido del Espíritu". (Juan 3:8)


De esta manera deja muy claro Jesús que, igual que el hombre nace de mujer, un cuerpo de otro cuerpo, el espíritu del hombre nace, es llevado a la luz, desde el oscuro vientre de la materia y de sus impurezas, por la acción del Espíritu Divino, bajo la forma de la Corriente Audible de la Vida. Sabemos que se refería a esta Corriente porque dice claramente que se puede oír. Cuando tiene lugar este renacimiento, el alma oye el Sonido de forma tan clara y distinta como puede oír el roce del viento en los altos pinos. Y, así como nadie puede decir con exactitud de dónde viene el viento, tampoco puede indicar de dónde viene ni dónde va ese sonido interior.


Sería difícil dar una explicación más definida que confirmara y apoyara la Corriente Audible que ésta que dió Jesús y, sin embargo, los teólogos no han tenido nunca ni la más remota idea de su significado. Si hubieran comprendido esta verdad fundamental, la totalidad de la teología de la Iglesia hubiera sido diferente. No hay renacimiento sin el Sagrado Shabd y no hay manera de entrar en contacto con la Corriente hasta después de haber encontrado un Maestro verdadero vivo para que nos "sintonice" con ella. Esto es, en pocas palabras, toda la cuestión. En la Biblia, siempre que se usa el término "Espíritu Santo", se refiere a esta Corriente del Sonido y nada más. Simplemente no puede significar ninguna otra cosa: Si es algo espiritual y ha de oírse, como dice tan claramente Jesús, la única referencia posible es la Corriente Espiritual del Sonido.
 

La tan discutida Santa Trinidad de la Iglesia no es, ni más ni menos, que la benéfica Trinidad de todos los grandes Maestros: el Padre Supremo, el Maestro y el Shabd. Literal y exactamente son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Es muy lamentable que la Iglesia no conociera jamás el significado auténtico de la Trinidad, sobre la que han tenido lugar tantos debates y se han escrito tantos libros desde los tiempos de Anastasio hasta el día de hoy. Si se entiende correctamente, no hay dificultad en la idea de los tres como uno. El Padre Supremo es la Entidad Universal. El Maestro es un hombre que se ha hecho uno con el Padre Supremo y el Shabd es el Espíritu Supremo en proceso de manifestación por el Universo. El Maestro es ahora el representante y portavoz del Padre Supremo en este plano terrenal. Es el auténtico Hijo de Dios: Todos los Maestros son auténticos Hijos de Dios. De hecho lo son todos los hombres, pero el Maestro es un Hijo perfecto. No hay la más mínima dificultad filosófica en este concepto. Es una realidad sublime.


Si los discípulos de Jesús hubieran concluido su entrenamiento y se hubieran unido a la Corriente de la Vida, -en otras palabras, si se hubieran convertido en Maestros-, hubiera sido muy distinto el curso de la historia. Pero, en su lugar, su Maestro fue apartado de ellos por la muerte, antes que se hubiera iniciado felizmente el proceso de evolución, después de lo cual se oscureció y perdió pronto la ciencia pura y espiritual que enseñó Jesús. Con ello se desvaneció entre los Cristianos el último residuo del conocimiento relacionado con la Corriente Audible de la Vida. La historia de Jesús y de sus enseñanzas fue cubierta con un montón de dogmas y supersticiones.


En el segundo capítulo de los Hechos de los Apóstoles se ofrece un relato de lo que sucedió el día de Pentecostés. Oyeron un sonido "como de un viento fuerte y veloz" y entonces vieron luces como "lenguas de fuego", que descendían sobre las cabezas de los apóstoles y luego "fueron inundados por el Espíritu Santo" (la Corriente del Sonido) y comenzaron a hablar en lenguas extrañas. Ahora bien, ése es un fenómeno que puede suceder y que a menudo les sucede a los discípulos de cualquier gran Maestro, pero es una experiencia por la que pasan muy al principio de su desarrollo.


A menudo es como si uno estuviera de pie entre dos edificios y llegara un sonido como de un tren que pasara velozmente, oído por unos momentos y luego desvanecido. Es algo parecido al "fuerte y veloz viento" de que se habla en la Biblia. Se pueden oír otros sonidos de tiempo en tiempo: ocho o diez. Todos ellos se sienten antes de que se oiga el verdadero Shabd. De nuevo, una de las luces que ven todos los estudiantes del Maestro se parece mucho a las "lenguas de fuego" de que Se habla en el Nuevo Testamento. Más tarde, el estudiante ve muchas más luces y oye mucho más de la Melodía Celestial. Como resultado de estas experiencias, el discípulo se llena de más luz y poder. Entre otras cosas, puede entender todas las lenguas. Las comprende como si le estuvieran hablando en su propio idioma. Ésta es la experiencia universal de los estudiantes de los Maestros y se pasa por ella en la primera región del Sendero de los Santos. Todos entienden el lenguaje de los demás sin importar cuál sea. "Llenarse del Espíritu Santo" es simplemente oír y participar de la Corriente Audible de la Vida y absorberse en ella, hacerse uno con ella. Con esta unión toma posesión el estudiante de muchos de los poderes superiores de esa Fuerza de Vida.



 

 

 

 

8. Referencias de Shams-i-Tabriz a la Corriente de la Vida

 


En los escritos de todos los Santos se menciona frecuentemente la Corriente de la Vida. Kabir la canta en versos arrobadores. El Granth Sahib, el Libro Sagrado de los Sikhs, la menciona a menudo. Todos los Santos que hayan escrito alguna vez mencionan al Sagrado Shabd como lo más importante. En el Sar Bachan de Swami Ji se hace referencia a ella constantemente. No podemos reproducir aquí los escritos de los Santos. No tendrían tanto significado para el lector Occidental como lo tienen para el Oriental, pero deseamos mencionar uno en particular que habla maravillosamente de la Onda Audible de la Vida, corroborando las palabras de Jesús y de los demás Santos. Se trata de Shams-i-Tabriz, un Santo Persa que vivió al final de la Edad Media. Es difícil decir cuál de los dos, Kabir Sahib o Shams-i-Tabriz, habla de manera más hermosa de la Corriente del Sonido. Sus cánticos son de lo más inspirador. Tagore ha traducido muchos de Kabir pero, sin conocer por sí mismo la Corriente del Sonido, no parece haber captado el significado real de las enseñanzas del Santo.


Lo que sigue fue traducido del Persa por el Juez Munshi Ram y el Profesor Jagat Singh (*) y dispuesto en la forma actual por este escritor, teniendo sumo cuidado en preservar su significado original. Está lleno de belleza y de arrebatadora apreciación del Bani celestial


Hasta mí llegó el Sonido incomparable que no viene
Ni de dentro ni de fuera,
Ni de la izquierda ni de la derecha,
De detrás o del frente.
Preguntaréis entonces: ¿de dónde viene?
Hacia el lado de donde viene el novio.


Hacia la dirección de donde llega la madurez al fruto
Hacia donde las piedras se vuelven diamantes.
Quedáos en silencio y escuchad los cinco sonidos del Cielo,
Del Cielo que está más allá de todos los sentidos y direcciones.
En cada momento de la vida, este maravilloso sonido  baja de las cortes Celestiales.

Bienaventurado entre todos los hijos de los hombres

Es aquél que oye sus encantadoras melodías.


(*)Se convirtió en sucesor designado de Maharaj Sawan Singh Ji.
 

 

Hablando con idéntico sentido poético de ese mismo Sonido incomparable, Jesús afirma que puede escucharse en la dirección de donde viene el viento y dice:


En verdad, en verdad os digo que el que no naciere de
nuevo no podrá ver el reino de Dios. (Juan 3:5)


Ésta es una de las más grandes afirmaciones manifestadas por Jesús o por cualquier otro. Para ver los reinos interiores de luz, el hombre debe nacer o ser dado a luz por esa Corriente de la que fluye todo poder. Esa Corriente está dentro del hombre, igual que lo está el reino de luz. Por esta bien definida razón dice Jesús, como todos los Maestros, que este reino de los cielos está dentro del hombre. Se tiene que ir hacia dentro para alcanzarlo. Ese reino solo puede ser accedido y explorado a la luz y por el poder del divino Bani que está dentro del hombre. No obstante, todo el mundo anda muy atareado buscándolo fuera. Aun la misma naturaleza de este reino es un oscuro misterio para la mayoría de la gente. Tienen solamente una vaga noción, pero no es alegórico, imaginario o metafórico. Es real, concreto. Incluye vastos e innumerables mundos de inconcebible esplendor y belleza. Y en todo este reino o, para decirlo más correctamente, en esos reinos, pueden entrar y gozarlos conscientemente los Maestros y sus discípulos. Para hacer el monumental descubrimiento de esos reinos superiores, el hombre debe ir dentro, debe acceder a un plano superior de conciencia y a una más alta dimensión. Esto significa que debe retirar su atención del mundo de los sentidos y elevar su conciencia hasta un mundo más sutil. Todo esto lo lleva a cabo con ayuda de la Corriente Audible de la Vida y del Maestro. De ahí procede su vital importancia en el esquema de los Maestros.


En cada época del mundo, de tiempo en tiempo, los Santos han repetido aquellas palabras tan significativas de Jesús:


"No os maravilléis de lo que os digo: Debéis nacer de nuevo". (Juan 3:7)
 

 Cuando el alma es conectada por el Maestro con la Corriente de la Vida a la hora de la Iniciación, -cuando es "sintonizada"-, es el momento supremo de este "renacimiento". Pero consumarlo es, por lo general, un proceso lento; es un acceso gradual a la luz. El Maestro se refiere a menudo al nacimiento físico del individuo como una muerte porque implica bajar hasta la oscuridad. Cuando el alma deja cualquiera de las regiones superiores y baja hasta la física, significa que desciende hasta la oscuridad. Sin embargo, el nacimiento verdadero tiene lugar cuando se conecta uno con la Gran Realidad Luminosa y, por medio de su acción regeneradora, sale a la luz. Éste es el nuevo nacimiento del que hablan Jesús y los demás Maestros.

 

 

 

 

 

 

 

9. La Ciencia de los Maestros en Seis Palabras

 


Creemos que la entera esencia de esta ciencia puede resumirse en seis palabras. Cada una de ellas es un pilar de luz gigantesco. Estas seis palabras, que representan tres grandes verdades, se unen para dar expresión al más grandioso sistema de la Verdad jamás revelado a la conciencia del hombre. Son como las tres grandes montañas de Trikuti que, al agruparse, forman una gigantesca montaña de luz. Estas tres verdades son tan vitales y centrales que, si olvidáramos todo lo demás, con su solo recuerdo tendríamos todavía la esencia de Sant Mat. Estas tres grandes realidades se destacan en letras luminosas en la misma entrada del Camino Real de los Santos. Constituyen el triple faro de luz que guía a todas las almas por el camino de la liberación. Ofrecen los conceptos básicos de las enseñanzas de los Maestros. Ofrecen la sustancia vital de este libro, en seis palabras. Deberían estar con letras de fuego en las paredes de la casa de cada estudiante. Estas palabras son:


Sat Guru- Shabd Dhun - Jivan Mukti


1) Sat Guru, el Maestro, el Santo.


2) Shabd Dhun, la Corriente Audible de la Vida, el Sonido melodioso, el Sonido primario.


3) Jivan Mukti, libertad espiritual aquí y ahora, lo que significa liberación perfecta durante esta vida.


Tomemos ahora nota cuidadosamente de la relación que existe entre los tres. Son absolutamente inseparables. Éste es uno de los puntos más importantes que se debe tener siempre en cuenta. Sencillamente, no puedes tener ninguno de ellos sin los otros dos. Es un misterio sagrado: o todos o ninguno. Y no hay excepción posible a esta regla. No solo es definitivo que los tengas todos o ninguno, sino que deben aparecer según un orden bien determinado, que no puede cambiarse. Su secuencia se fija por una "ley" inmutable de la Naturaleza. No admite variación. La modificación de esta ley y esta secuencia no está en manos de ningún hombre. El Sat Guru debe llegar primero. El Shabd Dhun viene a continuación y después el Jivan Mukti. Éste es el orden establecido por la Naturaleza, o sea, por Dios. Ningún hombre puede alterarlo.


Todos los hombres desean la liberación, o lo que los teólogos llaman la salvación. Esta clase de salvación es, sin embargo, muy diferente de la que da el Maestro. La salvación de los Maestros es la liberación de la rueda de la transmigración, de los males de esta vida o de cualquier vida. Y, por último, la completa libertad de vivir siempre en algún cielo de bienaventuranza plena. Ésta es la salvación como en general la entienden los estudiantes de este Sendero. Nunca se debe confundir con la salvación teológica de las iglesias.


Supón ahora que la gente no sepa nada en absoluto del Shabd Dhun y que pongan objeciones a la idea de tener un Maestro. Sin embargo, les gustaría ser libres espiritualmente. Bien: simplemente no pueden obtener el Jivan Mukti y no hay esperanza de obtenerlo. Puedes sentarte en un rincón a llorar todos los días de tu vida, pero no podrá hacerse nada por tí. Puedes llamar a todas las religiones conocidas en busca de ayuda, pero no conseguirás nada. Puedes rezar a todos los dioses de que haya memoria, pero no te escucharán. Siempre existirá el hecho inflexible de la Naturaleza de que ningún hombre ha conseguido ni podrá conseguir liberarse de los males de esta vida, ni escapar de la inseguridad de la vida siguiente, hasta que tenga la buena suerte de encontrar un Maestro vivo. Si no tiene esa buena fortuna, tiene que regresar una y otra vez a esta vida, hasta que encuentre a un Maestro. Ése es el resumen y la conclusión. Sin ayuda de un Maestro nadie puede conseguir jamás una liberación permanente de la rueda de nacimientos y muertes. Su eterno y monótono ciclo de nacimiento y muerte tiene sencillamente que seguir hasta que llegue el tiempo en que sus buenos karmas le traigan ante un Maestro, con su mente preparada para seguirle. ¿Por qué? Porque, como se dijo antes, esos eslabones de la cadena de oro de la salvación son absolutamente inseparables.


Nadie tiene la posibilidad de obtener libertad espiritual si no es por y a través del Shabd Dhun, y nadie puede alcanzar el Shabd Dhun sin entregar primero su vida en manos de un Sat Guru. Por otra parte, si consigues un Sat Guru, no puedes dejar de obtener el Jivan Mukti, o sea, la redención de los males de esta o de cualquier otra vida. Y es así porque el Sat Guru nunca falla al conectar a su discípulo con el Shabd Dhun. De modo que, teniendo al Sat Guru y al Shabd Dhun, no puede dejar de obtenerse la libertad espiritual que aquí llamamos Jivan Mukti. Repitamos el hecho de que estas tres cosas no pueden separarse nunca, bajo ninguna circunstancia. No debemos olvidar que el Sat Guru viene primero. Es una conclusión natural y lógica, por lo tanto, que para cualquier mortal en este mundo lo más importante y su primer deber es encontrar a un verdadero Sat Guru. Si fallas en ese sentido, tu vida es un completo fracaso, no importa lo que puedas obtener además.


He aquí, entonces, la fórmula: Primero, encontrar a un Sat Guru verdadero que pueda sintonizarte con la Corriente de la Vida, el melodioso Dhun. Después, aferrarte a esa Corriente y sumergirte en ella. Escuchar sus encantadoras melodías, sentir su benevolente elevación, experimentar sus poderes purificadores, flotar sobre ella hacia arriba y adelante hasta la ciudad de la libertad. Una vez que hayas pasado la frontera más lejana de los mundos materiales e impuros, cuando hayas entrado en realidad en las regiones del espíritu puro y hayas crecido hasta parecerte a Dios, apto para ir a las regiones más elevadas, no regresarás nunca más a estas tierras inferiores de nacimiento y muerte. Habrás obtenido el Jivan Mukti: la vida eterna. Por lo tanto, deja que se graben estas tres verdades en tu consciente y en tu subconsciente... Piensa siempre en ellas: Sat Guru, Shabd Dhun y Jivan Mukti.


Para decirlo de modo diferente, hay tres cosas de suprema importancia para todo aquél que considere este Sendero. Son el Sat Guru, el Satsang y la Corriente de la Vida. Por supuesto que el Sat Guru viene primero, pero cuando el discípulo acude al Sat Guru tiene que asistir al Satsang. Esto significa que tiene que conversar con el Sat Guru, escuchar sus discursos y obtener así una instrucción completa. Puede o no asistir a las reuniones públicas. Lo importante es que tiene que ver lo suficiente del Maestro para llegar a estar bien informado de las grandes verdades de este Sendero (*). Esto prepara al estudiante para entrar en el mismo. A continuación está listo para la Iniciación, que le pondrá en contacto vital con la Corriente de la Vida. Se supone que, una vez que se acerca al Sat Guru, se sentará en el Satsang y escuchará sus instrucciones. Por eso decimos que hay tres cosas que tiene que hacer el hombre: encontrar al Guru, asistir al Satsang, -es decir, obtener información sobre el Sendero-, y entrar conscientemente en la Corriente de la Vida.

 

(*)Todo esto implica la posibilidad de que todo buscador llegue hasta el Maestro en persona. Este encuentro personal no es siempre necesario. El Maestro actual tiene representantes en el extranjero que, con su aprobación, pueden iniciar a los aspirantes.


Expresándolo de otra manera, el hombre debe tener tres cosas: un Sat Guru, la Corriente de la Vida y la liberación espiritual.