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Capítulo Nueve
 

LOS CENTROS MICROCÓSMICOS DEL HOMBRE
 

 

 

 

 

1. El Hombre es un Microcosmos

 

 

Con toda intención, hemos separado esta parte de nuestro tema, para poder darle una consideración especial. Podría haber sido una subdivisión de la constitución del hombre o una división de la sicología, pero es tan importante que deseamos concederle mucho más énfasis.


Un hecho muy reconfortante conocido por los Maestros es el de que el Creador ha construido al hombre de tal manera que puede, cuando está apropiadamente informado y entrenado, colocarse a sí mismo en comunicación consciente con el universo entero. Este pensamiento puede parecer, al principio, un vuelo de la fantasía, pero es literalmente cierto. Puede hacerse debido al modo como el hombre ha sido formado. Por eso hablamos del hombre como de un microcosmos, un pequeño mundo. De hecho es una réplica de todo el universo de universos en una escala pequeñísima y, por esa misma razón, puede alcanzar conscientemente al universo entero que se encuentra fuera de él. Y es así porque tiene en sí mismo algo definido que conserva una relación especial con cada una de las partes separadas del universo exterior. Esto es algo maravilloso. Lo es tanto que nos aproximamos a ello con profunda reverencia. Los hombres, por lo general, no imaginan que están dotados tan extraordinariamente. Se sienten como si estuvieran encerrados y separados del resto del universo, de esas vastas regiones desconocidas, pobladas de innumerables seres como nosotros o superiores. No obstante, es un hecho que podemos ponernos en contacto con la totalidad de ese universo exterior, si así lo preferimos.


Y como se dijo antes, a fin de prepararnos para esta comunicación consciente, hemos sido organizados, ajustados y acoplados por el Creador para construir un pequeño universo dentro de nosotros mismos, con ciertas partes y centros que se corresponden con determinadas porciones del universo exterior. De ahí que el hombre en sí, tomado como un todo, sea un verdadero microcosmos, un mundo o universo en pequeño. En verdad estamos "tremenda y maravillosamente hechos". No necesitamos entrar aquí en detalles. El estudiante puede hacerlo, si así lo prefiere. Que su clave sea ésta: Cada parte individual del hombre, en su cuerpo físico, astral o causal, sostiene una relación definida con alguna otra del universo exterior. Ésta es la clave. Esta relación es la llave para todas las posibilidades. En cada hombre hay un centro más sutil que el físico, invisible para el ojo físico, que está ajustado de tal manera que sirve como medio de comunicación con la sección correspondiente del macrocosmos, el gran mundo. Y ésta es nuestra oportunidad, nuestro único medio de entrar en contacto con esos mundos sutiles. Si no tuviéramos esos centros dentro de nosotros mismos no podríamos saber nunca que existieran esas regiones. Cada estudiante haría bien en detenerse aquí y ponerse a pensar. Para darle más énfasis a todo ello, permítasenos repetir una parte de lo que ya hemos dicho. La cuestión en su totalidad, debe quedar tan clara que nadie pueda dejar de comprenderla.


Microcosmos significa "pequeño mundo" y macroscosmos "mundo grande". El hombre es el microcosmos y dentro del hombre hay varios otros microcosmos todavía más pequeños, cada uno de los cuales está en relación con alguna porción del universo exterior. No nos hallamos aislados del gran mundo, como sentimos estarlo. Tenemos la habilidad de ponernos en realidad en comunicación consciente con los cielos más distantes, de explorar las más extremas regiones del espacio. Esto se aplica no solamente a los mundos físicos y a las estrelladas galaxias, sino a todas las regiones astrales y a las espiritualmente más superiores. ¡Qué maravillas hay en el hombre! ¡Qué poco se da cuenta el hombre común de su noble herencia!


La entera existencia del hombre está envuelta en un ser más grande. Él mismo es solamente una célula del cuerpo del cosmos. Sin embargo, tomándolo individualmente, el hombre es un universo en pequeño o, para decirlo más apropiadamente, el hombre dentro de sí es un conjunto de universos. Toma únicamente su sistema nervioso, por ejemplo: el Dr. Alexis Carrel (*) dice que la sustancia cerebral contiene más de doce mil millones de células. Éstas, por medio de minúsculas fibras y de una manera complicadísima, realizan varios trillones de conexiones. Cada una de las más pequeñas partículas de este vasto sistema trabaja en armonía con las demás partes, de tal modo que la masa completa se comporta como una sola unidad. Y este complicado sistema de cerebro y nervios es el instrumento del pensamiento en el plano físico de la conciencia.

(*)Alexis Carrel (1873-1944). Cirujano y biólogo francés. (N. de T.)


Pero el Dr. Carrel no se ha dado cuenta de que el maravilloso juego del pensamiento está sobre un plano exactamente encima del físico y puede verse con un instrumento de visión más sutil. Sabe que no puede distinguirse con el ojo físico. ¡Si tan solo pudiera pesar el pensamiento en las balanzas de su laboratorio! Pero hay un modo para que vea realmente los pensamientos. Los Maestros los ven. La energía dinámica del pensamiento se deriva de una fuerza que no puede reproducirse a voluntad en el laboratorio. Sin embargo, para un Maestro es claramente visible el modo como trabajan las fuerzas del pensamiento, al igual que para muchos que, no siendo maestros, han despertado esa facultad.


El Dr. Carrel habla de la mente como del "poder más colosal del mundo". En esto está perfectamente de acuerdo con las enseñanzas de los Maestros. Los hombres apenas sospechan lo "colosal" que es ese poder. No obstante, el gran científico se pregunta con simple ingenuidad si el pensamiento está producido por las células cerebrales, como el páncreas produce insulina. Por supuesto que no entiende el mecanismo del pensamiento, debido a que no tiene conocimiento de la constitución del hombre por encima del plano físico. Es una lástima, porque este gran estudioso de la naturaleza iría muy lejos en el Sendero si se dedicara alguna vez a eso. ¿Podría surgir de la fisiología del cerebro una fuerza tan colosal como la que declara ser la mente? Creemos que este noble científico tiene un pie en el umbral del templo de la sabiduría. Muchos otros estudiantes sinceros están aproximándose tímidamente a ese templo. Han llegado al límite de la capacidad actual en investigaciones materiales y se detienen asombrados, pensando si no habrá algo más allá del alcance de sus instrumentos materiales, algo que trascienda en valor lo que han logrado hasta ahora.


El hombre es, en verdad, el microcosmos, complicado y maravilloso en su estructura. En él reside, escondida, la suma de todos los universos. ¡Qué cierto es que el estudio más grande de la humanidad es el hombre! Es una lástima que hayan sido tan pocos los que han seguido el consejo de los sabios. Si, como dicen los científicos (*), el hombre común de hoy en día no usa más de una millonésima parte de las células de su cerebro, es igualmente cierto que ese hombre todavía no ha explorado ni una millonésima parte de esos mundos innumerables que se encuentran ante él, cuya belleza y riquezas le son desconocidas. Sin embargo, puede hacer esas exploraciones si encuentra el método.

(*)Alexis Carrel, "El hombre, ese desconocido". (Nueva York: Harper, 1.935).


Como se insinuó anteriormente, el hombre no es solamente un microcosmos viviente, relacionado con el vasto y entero universo, sino que él mismo es un sistema completo de universos. Cada célula de su cuerpo es un universo todavía más pequeño y cada átomo, en cada célula, es otro más pequeño aún. Observa el núcleo del átomo rodeado de sus electrones. Las distancias relativas entre esos electrones son iguales, en comparación con su tamaño, a las que existen entre cualquier sol central y sus planetas. De esa manera, el cuerpo del hombre es un vasto y complicado sistema de universos, aun de millones de universos, agrupados en una sola unidad. Y, por último, esta unidad es por sí misma solo un electrón en el gran microcosmos de los cielos. El hombre es, ciertamente, una réplica completa del enorme sistema que existe fuera de sí mismo. En ese hecho reside una gran esperanza. Es una benévola promesa.


Este maravilloso microcosmos ha sido ofrecido al alma, no al azar, sino ajustado científicamente, a fin de que pueda dominarlo y tomar posesión, a través de él, de su noble herencia. Puede llegar a hacerlo mediante el estudio de su propio ser y no por medio de disecciones en el cuerpo de sus semejantes. Debe entrar en sí mismo y ver lo que hay. Esto despertará sus adormecidas facultades y liberará sus poderes latentes. Haciéndolo así llegará a entrar en contacto consciente con el sistema entero de mundos, tanto los físicos como los sutiles, que llenan el espacio infinito. El Maestro revelará a cada uno de sus estudiantes el proceso exacto para conseguirlo. El mismo Maestro ha logrado llevar a cabo esta estupenda tarea y se halla ahora en condiciones de guiar a otros que quieran hacerlo. La mayoría de los hombres están absolutamente ignorantes de este gran don que les ha concedido la Naturaleza. No obstante, todos pueden llegar a estar conscientes de ello si lo desean y toman las medidas apropiadas. Solamente tienen que buscar un Maestro vivo que les abra el Camino.


El punto más importante para nosotros ahora es que, por estar construido el hombre en esta forma tan maravillosa, puede abrir una comunicación consciente con la totalidad del universo de mundos, tanto físicos como espirituales. Puede hacerlo cualquier hombre si le guían apropiadamente y presta su voluntad para hacer el trabajo que ello requiere. El método que necesita es simple y puede conseguirlo solo del Maestro vivo. Cuando se le entrena apropiadamente, todo hombre puede desprenderse de su cuerpo físico mientras vive en el mismo, con perfecta salud, y luego viajar por todas las regiones del universo que le rodea. Todos tienen esta habilidad, estén o no conscientes de ello.

Durante largos siglos y muchos nacimientos sucesivos en regiones de materia burda, la mayoría de los hombres ha perdido el conocimiento de cómo hacerlo. Ahora tienen que volver a aprender, del Maestro, este arte perdido. Pueden volver a ganar sus prerrogativas confiscadas. Deben ser reanimadas las facultades internas y restauradas las funciones propias de cada una. Igual que el cerebro físico está en contacto con todas las partes del cuerpo por medio del sistema nervioso, en el cuerpo astral hay ciertos centros importantes por cuya mediación puede ponerse en contacto la inteligencia con todo el mundo astral. De igual manera, otros centros actúan como puntos de partida para comunicarse con sus correspondientes mundos superiores y sutiles. Este contacto se establece y se despiertan los centros apropiados por medio de la atención concentrada en el punto o centro escogido bajo la dirección del Maestro. Y éste es el secreto de todo yoga, el objetivo de todos los ejercicios de ocultismo. Concentrando la atención en cualquier centro dado se despierta la conciencia de ese centro y, desde ahí, una vez despierta, se mueve elevándose hacia esos mundos sutiles que están correlacionados con ese centro.

  
 

 

 

 

 

2. Los Centros Microcósmicos

 

Comenzando desde abajo, los centros microcósmicos son:


1. El mul chakra (mul, "raiz", y chakra, "rueda"), llamado también muladhara o guda chakra y también Chardal Kanwal. (Guda significa "el recto" y Chardal Kanwal "el loto de los cuatro pétalos"). El primer chakra está situado cerca del recto. Gobierna la eliminación. Estos centros tienen una forma parecida a la flor de loto, más o menos redondos, y se hace referencia a sus diferentes partes como pétalos. Éste, que es el más bajo, tiene cuatro pétalos, aumentando su número en los centros superiores. Es interesante el hecho de que estos chakras del cuerpo, tomados en conjunto, tengan exactamente cincuenta y dos pétalos, correspondiendo a las cincuenta y dos letras del alfabeto Sánscrito, y que cada pétalo produzca un sonido, una nota musical distinta, que corresponde a cada una de las letras del Sánscrito. Cualquier persona que haya despertado su sentido auditivo más fino puede oír esos sonidos. En esas condiciones puede ver los chakras y escuchar sus sonidos. Se dice que estos cincuenta y dos sonidos comprenden todos los que pueden producir los órganos bucales del hombre. Asimismo, dicen que, escuchando esos cincuenta y dos sonidos, los antiguos rishis idearon un símbolo para cada uno de ellos y que así nació el alfabeto Sánscrito.


2. El segundo chakra se llama indri chakra o linga chakra (indri se refiere al "sexo" y chakra a la "rueda"). También se le llama Shatdal Kanwal (Shat, "seis", y Kanwal, "loto"). Está situado cerca del plexo sacro y tiene seis pétalos. Tiene que ver con la reproducción.


3. El tercero se llama nabhi chakra (nabhi significa "ombligo"). También se le llama Ashtadal Kanwal (Ashta, "ocho"). Está situado en un punto cerca del plexo solar. Tiene que ver principalmente con la nutrición.


4. El cuarto centro es hrida chakra, también llamado Dvadasdal Kanwal (hrida, "corazón", y dvadas, "doce"). Está situado en un punto cerca del plexo cardíaco y tiene doce pétalos. Tiene relación con la circulación de la sangre y la respiración, puesto que el corazón es parte del aparato respiratorio. (Esa función no está todavía reconocida por la fisiología, pero nosotros sabemos que, si no fuera por el corazón, el oxígeno inhalado por los pulmones no podría ser llevado a todo el cuerpo).


5. El quinto centro es kanth chakra (kanth significa "garganta"). Se encuentra cerca del centro cervical. Tiene que ver con la respiración. También es llamado Shodasdal Kanwal (shodas significa "dieciseis"), el loto de los dieciseis pétalos.


6. El sexto centro se llama Dodal Kanwal, el loto de los dos pétalos. Está situado detrás de los ojos, al nivel de la parte inferior de los globos oculares, pero exactamente en el centro de la cavidad cerebral, en un punto del cuerpo sutil que corresponde a la glándula pineal. Ahí es donde se asientan la mente y el alma. Es el centro de control del cuerpo entero. Todos los centros que están debajo son subordinados. Todas las "deidades" o fuerzas que se dicen gobiernan al cuerpo están subordinadas a la mente y al espíritu del hombre, que residen en este centro.


Exactamente encima hay otro, llamado Chardal Kanwal, cuya función es suministrar capacidad de acción a las cuatro antashkarans (facultades mentales). Estas cuatro facultades son: manas, buddhi, chitta y ahankar. Cada uno de los pétalos de este loto tiene su sonido propio y los cuatro completan las cincuenta y dos letras del alfabeto Sánscrito. Éste es el más bajo de los seis centros de Anda y es el que queda más cerca de Pinda.


Exactamente encima del antashkaran, el centro de los cuatro pétalos, viene tisra til, el tercer ojo, en cuyo centro nos enseña el Maestro a concentrar toda nuestra atención cuando meditamos. De esa manera, el alma reside permanentemente en Dodal Kanwal, el centro más alto de Pinda, y, desde este centro, la atención concentrada queda fija en el centro tisra til, pasando por alto el centro antashkaran. Con ello cruza la atención la división de Pinda y penetra en Anda, desde donde parte en su viaje a las alturas. A tisra til se le llama también shivanetra, o sea, "el ojo de Shiva". También es el nukta-i-saveda, "el punto negro". En el sistema de los Maestros comienza en este punto toda concentración y se sostiene ahí hasta que está lista para ir más arriba. Se ignoran todos los centros inferiores. Ésta es una de las diferencias fundamentales entre el sistema de los Maestros y el de los yoguis que siguen el método de Patanjali. De este modo, los Maestros comienzan su trabajo donde lo terminan los demás sistemas, porque muy pocos, si hay alguno, van más allá de este centro. A pesar de que los Maestros conocen los chakras inferiores, no les prestan atención por carecer de importancia.


Hay muchos centros todavía más altos en el cerebro, correspondiendo cada uno de ellos a una región de los mundos superiores. Hay veintidós centros importantes en el cuerpo sutil del hombre, además de los pequeños, que son casi innumerables, los cuales pueden compararse con los ganglios nerviosos más pequeños del cuerpo físico. Todos ellos tienen una función determinada, pero en el sistema de los Maestros no nos preocupamos mucho por más de diez o doce de estos centros.


Hemos hablado de los seis centros de Pinda, el cuerpo por debajo de los ojos, no como parte de las enseñanzas de los Maestros, sino como estudio, debido a que los subrayan y usan gran número de yoguis. Los Maestros no hacen uso de ellos. Empiezan la concentración en tisra til y siguen hacia arriba. Si uno comienza ahí, la siguiente estación sobre tisra til es Ashtadal Kanwal, el loto de los ocho pétalos, y luego la siguiente por encima, que es el verdadero centro de todos los mundos Astrales. Se llama Sahasradal Kanwal, y es la primera de las grandes regiones que atraviesan los Maestros en su viaje a las alturas. En este punto se detienen la mayoría de los yoguis, creyendo firmemente muchos de ellos haber conseguido llegar a lo más alto, cuando en realidad éste es el punto de partida de los Maestros en sus viajes hacia la Región Suprema. Ésta se encuentra ocho niveles más arriba, o siete, si se excluye Sahasradal Kanwal.


Sahasradal Kanwal se halla exactamente debajo del Brahm Lok de los Hindúes y se la conoce como Trikuti en el lenguaje de los Maestros. Es la segunda estación de su Sendero pero, para los antiguos Hindúes y para los Vedas, es el final de todos, la residencia del Dios Supremo. En la ciencia de los Maestros se conoce a Brahm como el Poder Negativo.
 


 

 

 

 

 

3. El Significado de Entrar en Sí Mismo

 

 

Hay un punto que se puede mencionar aquí, para evitar confusiones. Los Maestros y sus estudiantes hablan a menudo de "ir hacia dentro". Hacen referencia a los mundos interiores del cuerpo humano. Hablan de ir dentro de sí mismos para empezar el viaje ascendente y de que ello se logra por medio de la concentración en tisra til. Si no se entiende perfectamente todo esto, puede ocasionar confusiones. Debemos saber con exactitud lo que significa "ir hacia dentro". Muchos profetas, incluyendo a Jesús, hablan del reino de Dios que está dentro del hombre. Estas expresiones no tienen por qué extrañarnos si las entendemos. No quieren decir que haya realmente mundos o reinos dentro del cuerpo o del cerebro del hombre. Si esos maestros lo hubieran tenido en cuenta, sabríamos con certeza que dichos mundos eran solamente una creación de su fértil imaginación. Lo que significa es que se llega a estos mundos retirando primero la atención del mundo exterior y centrándola después dentro de uno mismo.


En el caso del sistema de los Maestros, la atención se centra en tisra til. Cuando se ha logrado dicha concentración, la atención está toda por dentro. La totalidad de la mente y del alma han dejado el mundo externo y han ido hacia dentro. Para nosotros solamente existen los mundos internos, habiendo quedado el mundo exterior completamente fuera de nuestra conciencia. El alma y la mente reúnen de manera lenta y gradual todas sus fuerzas en ese centro interno y, dejando finalmente el mundo físico por completo, penetran a través de alguna apertura interna y pasan a una región superior. Podemos llamarla una dimensión superior. En ese momento pasa el alma a través de "puertas de luz" internas y sale a un nuevo mundo. Esos mundos superiores y sutiles, que ocupan espacios ilimitados hasta los más lejanos confines del universo, se denominan "mundos interiores". Son los mundos que están "dentro del hombre". Se les llama así porque tiene uno que entrar primero y fijar su atención dentro para poder llega a ellos. Por consiguiente, es un método idóneo de referirse a esos mundos más sutiles.
 


 

 

 

 

 

 4. La Liberación del Kundalini

 

Puesto que esta materia ha llegado a ser tan conocida y generalmente tan discutida por todos los escritores de temas de ocultismo, parece necesario mencionarla aquí para explicar por qué los Maestros no la consideran particularmente. Desde hace mucho tiempo los estudiantes de ciencias ocultas han determinado como imprudente, y hasta peligroso, escribir o revelar de algún modo los secretos del Sendero interior al no iniciado. Hoy en día eso se considera, entre los yoguis, como un incumplimiento de promesa, una violación de la propia responsabilidad personal. De ahí que los yoguis sean muy reservados en cuanto a impartir sus secretos hasta después de las más rígidas pruebas y ensayos. Ése es ciertamente el único camino sano y salvo en el sendero de los yoguis. Pero esta precaución no se aplica con la misma fuerza a la gente o a los secretos del Sendero de los Maestros. Los que trabajan bajo el sistema Patanjali de yoga deben ser muy precavidos. ¿Por qué? Porque el sendero de los yoguis está sembrado de muchas trampas, mientras que el de los Maestros no tiene peligros, a menos que alguna persona se dirija deliberadamente hacia la maldad después de la Iniciación. El Sendero de los Maestros, por su misma naturaleza, está salvaguardado.


Demos una ilustración: Por medio de los ejercicios Pranayama, se libera o despierta el Kundalini de su estado de adormecimiento en el chakra Indri o centro swadhistana. Se encuentra cerca del plexo sacro y está asociado con la función de la reproducción. Es el centro creativo del hombre. Se dice que este kundalini tiene un gran poder. Cuando se despierta por medio de los ejercicios apropiados, esta fuerza sube por el canal central de la espina dorsal conocido por los anatomistas como el sexto ventrículo; pero para los ocultistas es el sendero Sushumna, con dos canales más pequeños, uno llamado Ida, a la izquierda, y el otro Píngala, a la derecha. Cuando sube el kundalini hasta el cerebro, completamente inflamado, tiene lugar una serie de cambios importantes en la conciencia, especialmente en sentimientos y emociones. El individuo "arde", por así decirlo. Obtiene también un gran aumento de poderes: poderes sobre las fuerzas de la Naturaleza y sobre las demás personas. No obstante, si ese individuo no ha sido preparado debidamente para estos cambios mediante un riguroso proceso de entrenamiento en el control de sí mismo y en la purificación de su mente, los resultados pueden ser desastrosos. Puede llegar hasta la locura o la muerte.

 

Pero ninguna de estas dificultades puede producirse de modo alguno practicando el sistema de los Maestros. ¿Por qué? Porque la ciencia de los Maestros no permite el despertar del Kundalini hasta que el discípulo haya llegado a tener control y pureza mental. No puede llevarse a cabo hasta que haya tenido lugar esa limpieza interior. Éste es un punto vital. En el sistema de los Santos se logra todo desarrollo y crecimiento por reconstrucción lenta y natural. No es un proceso forzado y, por esa razón, toma más tiempo algunas veces ver la Luz en este Sendero que en el del yogui. Sin embargo, a la larga, este Sendero de los Maestros conduce hacia arriba con una velocidad mucho más rápida que la que pueda conseguirse en el sendero de los yoguis y llegar hasta alturas nunca soñadas por ellos.


El estudiante de los Maestros desarrolla sus poderes tan fácilmente, tan naturalmente, como una flor abre sus pétalos a la luz del sol. Por lo tanto, todos pueden seguir este Sendero y practicar los ejercicios desde la infancia hasta la vejez. Pero este trabajo tiene que hacerse bajo la supervisión de un Maestro vivo. Esto no debe olvidarse jamás. Si alguien pretende ir solo por su camino, aun con este libro como guía, está predestinado de antemano al fracaso. Si tienes todo el conocimiento del mundo y careces de un Maestro, no tienes nada.


No obstante, nadie debe pensar que, porque el Sendero de los Maestros sea lento y comparativamente fácil, los resultados finales serán inferiores a los que se obtienen por medio del más difícil camino de los yoguis. La verdad es todo lo contrario. El Sendero de los Santos incluye entre sus logros todo lo que haya prometido o alcanzado cualquier otro sistema y, desde ahí, va mucho más lejos hacia arriba y más allá de cuanto hubieran nunca soñado los antiguos yoguis. Será bueno repetir aquí, para darle más énfasis, que el buen yogui es aquél que ha logrado alcanzar la primera Región del Sendero de los Santos. Es el puro astral. Se encuentra por encima de los mundos solares y de los mundos lunares de los yoguis y los rishis. Al centro Sahasradal Kanwal, le llaman algunas veces los escritores védicos, el mundo de los relámpagos.


Un Santo o Maestro verdadero es el que ha llegado a la quinta región, llamada Sach Khand, cuatro universos o regiones más allá de los más elevados logros de los yoguis. El Santo tiene también un aumento correspondiente en poderes y conocimiento, que van más allá de los del yogui o el rishi. Los Maestros obtienen cuanto se alcance por el método más laborioso, y aun peligroso, de los yoguis, y en mucho menos tiempo. A continuación suben a alturas cuya existencia jamás soñará o imaginará ningún yogui o vedantista. Si alguien se siente inclinado a dudar de estas afirmaciones, hay una manera de comprobarlas: ven con un Maestro vivo y ponlo a prueba por tí mismo. Las puertas están abiertas y, por este medio, invitamos a todos los investigadores sinceros.


Buscad y encontrareis, llamad y se os abrirá.
(Mateo, 7:7)