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3. Análisis de las Experiencias Interiores

 

 

En esta época hipercrítica, en la que la ciencia materialista domina el pensamiento público de Occidente, existe la tendencia de atribuir a la imaginación o a alguna condición patológica del cerebro y del sistema nervioso todas las experiencias que están fuera de lo ordinario. No obstante, después de leer los extractos anteriores, -que, en su mayor parte y hasta donde alcanzan, coinciden con las experiencias de los Maestros y de sus discípulos-, hagamos una o dos preguntas pertinentes.


Los sicólogos admitirán que todas las experiencias debidas a condiciones patológicas o a una imaginación anormal, superinducidas por sugestión o autosugestión, deben estar en el campo de algunas experiencias pasadas de esa persona, de las sugerencias recibidas o de sus tendencias hereditarias. Nunca podrá ver, oír o, de algún modo, experimentar nada totalmente ajeno a nuestro propio pasado o a alguna combinación de dichas experiencias. No puede introducirse nada completamente nuevo en la experiencia.


Después de haber leído los relatos de las experiencias internas antes expuestas, nos preguntamos cómo podremos  explicar un aumento de conocimiento tan vasto y repentino, nunca oído o ni siquiera poseído por estos individuos ni conocido por ninguno de sus antepasados. Asimismo, ¿cómo podremos explicar ese gozo tan intenso del que ningún mortal ha sentido jamás nada parecido en su vida de rutina ordinaria? ¿Cómo podemos explicar esa visión de cosas, de bellezas y de glorias que no viera nunca ningún mortal de este mundo, que no pueden siquiera describirse en lenguaje humano? El investigador puede reflexionar sobre éstos y muchos otros puntos involucrados en ello.


Los Maestros enseñan que dichas experiencias son súper inducidas por la realidad en mundos reales que existen en un plano superior y más refinado que nuestra tierra, planos absolutamente fuera del alcance de la ciencia material. Son tan reales sin embargo, -sí, mucho más reales-, que los fenómenos rutinarios de la vida terrenal. Cuando el alma, aunque sea en grado ínfimo, se separa de este mundo denso, se eleva hasta reinos de belleza, alegría y luz nunca antes imaginados. Y con esta sagrada visión llega a un entendimiento tan completo que se pierde en esas maravillas.


Considerando este Sendero, el alma debe permitir que penetre en su conciencia la misma idea de mundos interiores, de experiencias internas y de realidades supramundanas. Que recuerde que nuestra perspectiva y entendimiento terreno diario son, cuando mucho, débiles reflejos de la sublime realidad que se encuentra allá, en una serie interminable de mundos sutiles. Y luego que sostenga con firmeza en su mente el hecho práctico de que el estudiante puede entrar y poseer dichos mundos superiores y refinados mientras vive aún en su cuerpo actual. No vendamos esta primogenitura por un plato de lentejas.


Los devotos de las Iglesias solo han podido entrar en los límites exteriores de esos mundos superiores, mientras que los Maestros verdaderos trascienden a voluntad esos límites y continúan hasta llegar a las alturas supremas. Y todo esto lo hacen por medio de un método científico y definido, mientras que los devotos están trabajando con tremenda desventaja, por no tener un método bien diseñado. A la mayoría de ellos "les suceden" sus experiencias por la fuerza de su devoción y su amor, pero sin tener conocimiento del Camino. También en marcado contraste con esas experiencias esporádicas y accidentales de los religiosos, los Santos y sus discípulos tienen control completo sobre sus experiencias internas, pudiendo ir y venir a voluntad, quedarse en esas regiones superiores todo el tiempo que deseen y regresar cuando quieran. Es una diferencia vital.


 

 

 

 

 

4. Experiencias Internas de los Médiums

 

 

Todo el mundo está más o menos familiarizado con ese tipo de fenómenos llamado Espiritismo. Se manifiesta a través de médiums. Debemos examinar aquí las experiencias internas de los médiums. Muchos hombres y mujeres eminentes se han prestado a las investigaciones más escrutadoras de estas experiencias. El mundo entero está lleno de médiums y semimédiums de toda clase y condición, unos buenos y otros dudosos. Algunos de ellos producen los más asombrosos fenómenos, mientras que otros resultan ser solo algo más que farsantes. Tomando los resultados genuinos de los médiums, analicémoslos muy brevemente a la luz del conocimiento de los Maestros. Ellos son los únicos que conocen la verdad y es muy importante que se expongan algunos de esos hechos relacionados con los fenómenos mediúmnicos.


En primer lugar, ser médium es una desgracia y no un don, como ellos creen; tampoco es un desarrollo. Es una desdicha. Sus procesos son destructivos y contrarios a los intereses del médium. Están aliados íntimamente con el hipnotismo, que es un proceso sicológico destructivo, tanto para la víctima como para el operador. No importa si se utiliza para tratar de curar una enfermedad: de todas maneras es destructivo. Los resultados netos son una pérdida moral y sicológica para ambas partes. La mediumnidad es una especie de hipnotismo ejecutado por espíritus desencarnados sobre un médium sensible. Aun la llamada escritura automática y los fenómenos relacionados con ella, que según los Espiritistas están completamente libres de toda obsesión hipnótica, son, sin embargo, un proceso subjetivo parcial. Si se practican durante largo tiempo conducen a una completa obsesión. La mediumnidad es un proceso desintegrador, nunca de desarrollo ni constructivo. El médium queda siempre bajo el control de sus guías. No puede ver nada, oír nada ni hacer nada, excepto lo que deseen que haga sus controles. No actúa independientemente en ningún sentido. Es únicamente su "instrumento". El principio dañino fundamental en el proceso de la mediumnidad y del hipnotismo es que ninguna persona puede ser controlada por otra inteligencia sin perjudicarse. Por lo tanto, nadie debe someterse al control de otros. El único modo que tiene cualquier inteligencia de llegar a desarrollarse es teniendo la libertad de afirmarse a sí misma.


En segundo lugar, los resultados de la mediumnidad no son siempre fiables ni dependientes. Pueden ser o no experiencias verdaderas. Sus mensajes pueden estar o no basados en hechos reales. Sus predicciones no son fiables. Algunas veces resultan, pero con más frecuencia ocurre lo contrario. El escritor está aquí hablando de innumerables experiencias con médiums de todas clases.


En tercer lugar, sus guías o controles son generalmente de inteligencia muy baja, a menudo con mentalidades mundanas y apasionadas, pero muy raras veces de algún orden de inteligencia o carácter moral más elevado. Éste es un hecho lamentable que se está reconociendo más y más por todos aquéllos que acuden a las sesiones espiritistas. Si se supone que sea uno de los controles algún ser querido o un personaje noble de la historia, nunca es cierto: al contrario, es el médium el que se impone, incluso en el caso de que no se lo proponga. No está en condiciones de detectar el fraude, debido a que solo puede ver lo que sus guías quieren que vea.


Y, por último, todos los contactos mediúmnicos ocurren en los planos sutiles, por debajo del astral, algunas veces mucho más bajos, donde solamente se puede entrar en contacto con un tipo inferior de espíritus. Hay muchos subplanos muy por debajo de la verdadera zona astral y la mayoría de la gente va a algunos de ellos después de la muerte. Allí pasan el tiempo que se les asigna. El plano Astral puro es muy alto y refinado, si se le compara con estas regiones inferiores, y allí solo accede un tipo muy elevado de personas después de la muerte. Este hecho puede comprenderse cuando se sabe que la mayoría de los fundadores de religiones del mundo, los grandes Yoguis y Mahatmas conocidos por la historia, están todavía dentro de los límites de las regiones astrales y hasta la fecha no han podido ir más allá. Si ellos no han podido llegar más lejos, ¿cómo puede esperar sobrepasarlos un hombre o una mujer común?


Esos planos y subplanos que se encuentran entre la tierra y el astral puro están habitados por vastas multitudes de almas de toda clase y condición que no puede enumerar ningún hombre. La mayoría de ellos no verán nunca el Astral hasta que regresen a nacer de nuevo y practiquen entonces la concentración bajo la dirección de un Maestro.


Llegar hasta la región astral pura no es cualquier cosa. Su capital es la famosa ciudad "del loto de los mil pétalos". Los médiums hablan del plano astral, pero en realidad muy pocos de ellos, si los hay, ven alguna vez un destello de las regiones astrales puras. ¿Has oído jamás asegurar a algún médium que haya visto la "montaña de Luz" llamada Sahasra dal Kanwal? Yo nunca he conocido a ninguno que haya oído hablar de ella siquiera. Eso es una prueba positiva de que no han entrado nunca en la zona Astral. Si lo hubieran hecho no hubieran dejado de mencionarlo, puesto que es la característica más sobresaliente de todos los mundos astrales. El campo de observación de los médiums queda muy por debajo del astral, en varios de los innumerables subplanos, algunos de los cuales son tan solo una fracción por encima del plano terrestre, totalmente invisibles para el ojo físico. Vagando por estos subplanos va una enorme multitud de almas, a las cuales nos referimos como "atadas a la tierra". De entre ellas, se aparecen ocasionalmente algunas a los hombres como fantasmas.


Debe tenerse en cuenta que los espíritus de alto nivel no tomarán nunca parte en las prácticas espiritistas. Saben que no es saludable. Además, viven en un plano muy por encima y más allá de cualquiera de los otros planos jamás contactados por los médiums. Nunca debemos creer sus historias cuando nos digan que algún personaje histórico, un padre cariñoso, una madre o algún benefactor del mundo ha venido a ponerse en comunicación a través de un médium o a actuar como guía o control. Si aceptamos como genuinas un cinco o hasta un diez por ciento de las revelaciones de los médiums, el resto puede catalogarse como basura. En todo caso, no es prudente dedicarse a la práctica del espiritismo ni tampoco a asistir a sus sesiones. Hay un modo mucho mejor de aproximarse a los mundos superiores, un método más sano y sin peligros. Por medio del espiritismo se va a la esclavitud, a la degradación.


En cambio, la vía de los Maestros es el Camino del desarrollo independiente, de la cultura del alma y de la maestría espiritual. Es el único correcto, la única manera posible, exceptuando la de los yoguis, de ir más allá de los subplanos ínfimos de los mundos sutiles. Los yoguis pueden ir hasta el astral puro, pero solamente los Santos, los Maestros, pueden acceder a las altas regiones del espíritu puro.


 

 

 

 

 

5. Experiencias Internas de los Maestros

 

 

Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre las experiencias internas de los médiums y las de los Maestros? Toda la diferencia del mundo. Mientras las de los médiums son subjetivas, es decir, controladas por otros, las experiencias internas de los Maestros son constructivas y están siempre bajo control del Maestro mismo. A éste no lo controla nadie nunca. Lo que ve y oye lo es por su propio poder y por su propio derecho. No necesita ni acepta ayuda de nadie. Se eleva libremente, mediante sus propios poderes, hasta cualquiera de los planos o mundos sutiles cuando quiere. Una vez que ha llegado a ellos, va y viene a voluntad, explora esas regiones y regresa al plano físico siempre que lo desea. Aún más, al estar en cualquiera de esas regiones superiores se le reconoce como señor de ellas, porque representa al Ser Supremo dondequiera que esté y tiene todos los poderes para ir donde le plazca y hacer lo que desee.


Si el Maestro desea dejar este plano terrestre, simplemente, se concentra y abandona el cuerpo por su propia voluntad y sube hasta cualquier mundo sutil que quiera visitar. Al llegar, visita a sus habitantes, inspecciona el país y regresa cuando prefiere. No le es difícil ir y venir; no más que pasar de una habitación a otra. Y recuerda todas sus experiencias mientras está en esos mundos, aunque a menudo le es muy difícil relatarlo, debido a nuestra carencia de lenguaje suficiente y a nuestra falta de imaginación. De ese modo, el Maestro va y viene por propia voluntad y está en contacto con todos los mundos superiores exactamente como desee. Cuando termina su trabajo aquí en la tierra, sencillamente sale de su cuerpo y lo abandona.