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8. El Karma y la Dieta Vegetariana

 

 

Es bien sabido que la mayoría de la población India no come carne (lo hacen los Musulmanes y unos cuantos Hindúes modernos). Esto no es únicamente porque no puedan adquirirla. La mayoría de ellos se opone a comerla porque implica quitar la vida a un animal. Subrayando esa oposición, se encuentra la ley del karma, con la que los Hindúes han estado familiarizados durante muchos miles de años. Los Santos y sus discípulos no comen carne, pescado, huevos ni cualquier otra clase de comida animal por la misma razón. Implica quitar la vida a un animal y eso significa la asunción de deudas kármicas. Veamos ahora cómo funciona esto en la teoría y en la práctica.


En los vegetales está activo solamente un tattwa o condición elemental de la materia. Es jal, que significa "agua". Se refiere al estado líquido de cualquier sustancia. En el insecto hay dos tattwas activos: agni o fuego, y vayu o aire. Agni se refiere al estado resolvente, o sea, al calor, que significa un estado de transición de la materia. El vayu se refiere a la condición gaseosa de la materia. En los pájaros hay tres activos: jal, agni y vayu. En los animales superiores hay cuatro tattwas activos: prithvi, jal, agni y vayu. Pero en el hombre, y solamente en el hombre, están activos los cinco tattwas. En realidad, los cinco se hallan en todas las cosas del mundo, pero no están activos. Akash es el último, el que está activo solamente en el hombre.


Ahora bien, la ley que nos gobierna es ésta: Mientras más grande sea el número de tattwas activos que se combinen en el ser vivo, más alto se encuentra en la escala de la evolución y también es más grande la responsabilidad en que se incurre al matar a ese ser: de ahí que sea mayor la carga de karma que se asume al matarlo. Pero, puesto que el hombre tiene que comer algo para poder continuar viviendo aquí, los antiguos sabios y Maestros seleccionaron las sustancias menos dañinas es decir, aquéllas con las que se acumula menos karma al matarlas y comerlas. Se decidieron por los vegetales. Ningún animal en absoluto. Por supuesto que se asume algo de karma al comer los vegetales, puesto que también hay vida en ellos. Pero es la más baja clase de vida y, por lo tanto, se incurre en un karma mínimo. Ésta es la razón principal por la que los santos no aprueban que se maten ni coman animales.

 

La segunda razón es que alimentarse de comida animal interfiere con el refinamiento espiritual. Arrastra a la persona hacia abajo, al plano animal. Es un hecho que, mientras se alimente de animales, será más o menos como ellos. Es inevitable que nos parezcamos a lo que comemos, lo mismo que nos parecemos a aquello en que pensamos continuamente. Tenemos que absorber sus cualidades hasta cierto punto. ¿Cómo podría ser de otro modo? Es simplemente de sentido común y creo que la mayoría de la gente estará de acuerdo. Cualquiera puede comprobarlo. Una pesada dieta de productos animales despierta siempre pasiones animales y arrastra los pensamientos al plano animal. Pero los discípulos de los Santos tienen como meta principal y esfuerzo en la vida elevarse por encima del plano animal y desarrollar sus poderes espirituales. Por lo tanto, no deben comer lo que les arrastra hacia abajo hasta el nivel animal.


Otra razón es que la dieta animal no es saludable. Llena el cuerpo de impurezas, especialmente el grupo de las purinas: el ácido úrico y otros subproductos en la digestión animal de los productos animales. Todos éstos producen una larga serie de males, reumatismo, adormecimiento de la mente, pesadez y pereza, apendicitis, etc. Los desechos de la región intestinal de la comida animal desarrollan venenos solubles, que son mortales de por sí, y, si una persona continúa manufacturándolos y absorbiéndolos, eso lo conducirá a una vejez débil o a una muerte prematura.


Pero el estudiante de los Maestros desea conservar su cuerpo en condiciones tan perfectas como sea posible. Éste es uno de los mandatos repetidos a menudo por el Maestro. Por lo tanto, es lógico que deberá seleccionar los alimentos más puros y menos dañinos que tenga a su alcance. Esto significa una dieta de vegetales, frutas, granos, nueces y todos los productos lácteos.


A los estudiantes de los Maestros se les prohíbe estrictamente entregarse a las bebidas intoxicantes. Esto se debe a que, además de crear malos karmas, confunden el intelecto, envician el juicio y casi destruyen el discernimiento. Bajo su influencia puede uno hacer cosas que concluyan en una pesada deuda kármica, cancelable únicamente mediante varias reencarnaciones, atrayendo además vergüenza y deshonor en el presente. Tanto el cuerpo como la mente sufren y la esclavitud mental resultante es un gran impedimento en el camino de la práctica espiritual.