LA CAMISA   DESGARRADA

azrat Yusuf era un muchacho sumamente hermoso e inteligente y

sus hermanos mayores sentían envidia de él.  

     Realmente  lo  odiaban,  pues  se  daban cuenta de que aún siendo más joven, los aventajaba en muchos aspectos.  Por lo tanto,  conspiraron para venderlo a un comerciante de esclavos, y así lo hicieron.  

El  comerciante  llevó  su cautivo al Faraón de Egipto y lo vendió por una elevada  suma.

     Pocos  días  después  de  haber  sido  comprado, la reina Zuleika vió al joven, y  se  enamoró  perdidamente de él. De inmediato empezó a planear la  manera  de  hacer  que  el  muchacho la visitara en sus habitaciones del palacio.  

     Aunque  Yusuf  no  le  prestó  atención,  la  reina consiguió finalmente hacerlo entrar en sus aposentos privados con algún pretexto.  Allí le habló de  su  inmensa  pasión  por  él.

Yusuf se sintió horrorizado y pensó:

"Esto es algo que va en contra de mi fe.   Si hago lo que ella me pide, no habrá un lugar para mi en el cielo, y tendré que sufrir un grave castigo por semejante pecado. Pero si no hago lo que me dice,  con seguridad me acusará falsamente y seré ejecutado".

En  ese  momento  notó que Zuleika cubría con un pedazo de tela un ídolo de piedra que se hallaba en una esquina de la habitación.

- Qué estás haciendo? - preguntó.

- Esta es la deidad que yo adoro;  la estoy cubriendo para que no nos vea - dijo la reina.

- Pero  mi  Dios  es  diferente  al  tuyo, él está en todas partes y lo ve todo. Es imposible impedirle que nos vea.   - exclamó Yusuf

Al terminar estas palabras, Yusuf salió a toda prisa  de  la habitación, pero  Zuleika  lo atrapó por las faldas de la camisa.   Como  Yusuf  no  se detuvo, la tela cedió y se desgarró.

Yusuf  se  sentía  muy  aliviado  de  haber podido  escapar,  pero  en cambio la reina estaba furiosa. Así pues, ella fue a ver al rey y le dijo:

- Señor, Yusuf  ha  ultrajado  mi  honor.   Es  un  villano  y  debe ser condenado  a  muerte  ahora  mismo.

Yusuf  fue  traído  a  la presencia del Faraón, y no teniendo nada que ocultar, explicó claramente todo lo que había sucedido. El Faraón no sabía a quién creer, si a su reina Zuleika, o a su hermoso esclavo.

- Qué  debemos  hacer para descubrir quién está diciendo la verdad?  - preguntó a sus cortesanos.

Luego  de  debatir  el  asunto  entre  ellos  por  un  cierto  tiempo, los ministros aconsejaron al Faraón:

- Examinemos    la     camisa.  Si  está  desgarrada  en  la parte delantera, quiere   decir   que   Yusuf   nos   está engañando.  Pero si está desgarrada en la parte de atrás, entonces, la  reina es quien miente.  

Cuando se examinó la camisa, se

vio que estaba rasgada  en  la parte de atrás.  La reina quedó  avergonzada ante  toda  la  corte  y  Yusuf   fue  liberado.

Fin

 

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