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EL MONARCA CON LAS MANOS VACÍAS |
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pequeña aldea de Afganistán, pero durante el reinado de Mamud era posiblemente la ciudad más rica de toda Asia. Esto se debía a los enormes tesoros de oro y joyas que Mamud arrebataba a las ciudades y templos de aquel país. |
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Cuando este poderoso y cruel monarca estaba a punto de morir, pidió a sus cortesanos que desplegaran toda su riqueza y la arreglaran de tal manera que pudiese verla una vez más antes de partir. |
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Hecho esto, Mamud fue llevado en un palanquín a contemplar sus tesoros acumulados. Al cabo de varias horas de regocijar su vista con montones de monedas de oro, diamantes rubíes, perlas, esmeraldas, estatuas maravillosamente talladas y otros objetos sin precio, las lágrimas empezaron a resbalar por las mejillas de Mamud, y dirigiéndose a sus cortesanos, dijo: |
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- A cuántos hombres he quitado yo la vida? |
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- A cuántas mujeres he convertido en viudas? |
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- Cuántos niños ahora son huérfanos por causa mía? Y sin embargo ni la más mínima partícula de oro se irá conmigo, ahora que la muerte se acerca. |
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Mientras el monarca recapacitaba sobre la enormidad de sus crímenes y la inutilidad de sus tesoros, las lágrimas brotaban en forma incontenible de sus ojos. Entonces dijo a sus cortesanos: |
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- "Por favor cuando llevéis mi cuerpo a enterrar, que mis manos queden fuera del ataúd para que la gente pueda ver que un gran rey ha abandonado este mundo con las manos vacías". |
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Fin |
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